lunes 08 de abril de 2019 - 12:00 AM

Ese lugar sagrado

La Biblioteca Gabriel Turbay se merecía esto y la ciudad también.

Las bibliotecas no son invento reciente, llevan más de cuatro mil años con nosotros. Como dice Borges, son lugares para encontrar a Dios o para alejarse de él, espacios tan sagrados como cualquier iglesia. Por eso, a una biblioteca no puede entrar la corrupción a manosear los adorados libros. Son incompatibles. Por eso algunos poderosos les temen, como sucedió con la biblioteca de Alejandría, que fue quemada una segunda vez por el califa Umar porque sus textos podían confundir la lectura del Corán.

Pues bien, no tenemos la Biblioteca de Alejandría ni la de Berlín, pero tenemos una biblioteca que nos pertenece a los ciudadanos de Bucaramanga y es la Gabriel Turbay, que está en franca recuperación gracias a su director Néstor Rueda. Rueda, como historiador, respeta los libros, y gracias a ese respeto se ha esforzado por mejorar la situación de nuestra biblioteca. En octubre será entregada a la ciudad una nueva obra que renovará la percepción de la biblioteca y volverá a hacerla sagrada. No será lugar de negocios. La nueva Biblioteca Gabriel Turbay, con sus libros y con tecnología de punta, facilitará a los niños la búsqueda del conocimiento. Podrán consultar en este lugar infinito el conocimiento adquirido a lo largo de siglos.

Ojalá, en el futuro la ciudad tenga seccionales de la Gabriel Turbay en cada barrio y salas de cine y de música, como una vez hubo en su sede principal y como la tuvo la Cámara de Comercio que desafortunadamente cerró. La ciudad debe tener bibliotecas y árboles, bicicletas, parques y buenas maneras. Lugares lúdicos y lugares de diálogo para hablar de filosofía, de historia y de política como en Buenos Aires. Espacios para leer ese libro cíclico que es Dios, como dice Borges.

Debemos trascender las fronteras de la creatividad y eso se logra con el conocimiento.

La Biblioteca Gabriel Turbay se merecía esto y la ciudad también. En octubre celebraremos.

Nota

Es necesario elogiar el libro de “Santander, paisaje de sabores. Cocina y cultura”, publicado por la UIS con excelentes fotografías de Mauricio Olaya. Una manera de preservar lo poco que va quedando de lo nuestro, antes de que los alimentos transgénicos nos invadan y destruyan por completo.

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