lunes 25 de febrero de 2019 - 12:00 AM

Especialidades

La Facultad de Salud de la Universidad Industrial de Santander es un importante complejo científico que cuenta con un Hospital Universitario que funciona como un campo de práctica inigualable para cientos de estudiantes. Por ello, esta facultad debería también ser un centro de investigación de especialidades y subespecialidades, que nos ayude a resolver y prevenir infinidad de patologías. Sin embargo, una de las razones para que esto no haya sucedido es la falta de voluntad académica y política. Carecemos de centros de investigación a pesar de tener una Maestría en Epidemiología o en Salud Pública, a pesar de tener especialistas preparados y reconocidos. Han pasado 52 años desde que se fundó la facultad, que ha preparado a cientos de profesionales idóneos y con compromiso social, pero debemos seguir creciendo hasta llegar a ser un referente en investigaciones y en formación de nuevas especialidades. Carecemos de cardiólogos, neurólogos, gastroenterólogos, oncólogos, psiquiatras, genetistas, geriatras, dermatólogos, cirujanos cardiovasculares, hemodinamistas, neurocirujanos, alergistas, radiólogos e incluso de especialistas en medicina “espacial”, así no tengamos cohetes. Sí, porque a cualquier lugar que vaya el hombre llevará su cuerpo encima.

Nunca es tarde y el rector tiene la palabra como lo ha prometido. No todo es cemento, hay que seguir promoviendo la inteligencia real, las ciencias humanas. La universidad podría hacerlo implementando medidas graduales, y al hacerlo estaría ayudando a la región y por supuesto a muchos estudiantes y a sus padres que no tienen los recursos para especializaciones costosas en otros lugares del país o del extranjero. Lo dicen los propios textos de la UIS: “Nuestro objetivo es el avance continuo del conocimiento y la formación de personas y profesionales íntegros que estén a la altura del desarrollo del mundo”.

Nota; “Buscaba algún sustantivo ajustado para titular la reflexión de hoy, y después de marearme con sinónimos, la decencia me ha parecido el concepto más preciso. Según la Real Academia, decencia significa “dignidad en los actos y en las palabras, conforme al estado o calidad de las personas”. Pues sí, de eso se trata, de decencia. Y de sentido profundo de la democracia, y de rigor ético...”, dice Rahola. Y por decente se entiende el rigor democrático, y por ético todos los actos en el servicio público.

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