lunes 31 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Homenaje a la inteligencia

Ningún politiquero ni ningún gobernante ha hecho esta hazaña. Salvar vidas, eso no cabe en la cabeza de muchos de los codiciosos de este mundo
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En el libro ‘Los diez mayores descubrimientos de la medicina’, de Meyer Friedman y Gerald Friedland, se encuentran episodios apasionantes del desarrollo médico y de la humanidad.

Ahora que hay más de 200 proyectos de vacunas contra el COVID-19, para salvar la economía, bueno y también vidas, dirán algunos, es importante conocer la historia. Los primeros que concibieron una especie de vacuna, dicen los autores fueron “sanadores chinos e indios” que acumulando conocimiento “concibieron la idea de provocar un episodio leve para impedir la enfermedad grave”.

El método lo llamaron “variolación” y consistía en triturar la costra de un enfermo y la introducían en la nariz de otra persona. Método que protegió.

Cuando daban epidemias de viruela comenzaron a utilizar la variolación que en esa época iba precedida por sangrías (a todos le hacían sangrías, incluso al Libertador Simón Bolívar, se las realizaron), ayuno y purgas.

Todo esto es para hablar de Edward Jenner, llamado “el padre de la inmunología” y se dice que su trabajo y dedicación “ha salvado más vidas que el trabajo de cualquier otro hombre”. Ningún politiquero ni ningún gobernante ha hecho esta hazaña. Salvar vidas, eso no cabe en la cabeza de muchos de los codiciosos de este mundo.

Jenner nació en la Gran Bretaña en 1749 y falleció pobre en 1823. Se tornó en investigador.

“Ya de regreso en su pueblo natal, Berkeley, el 17 de diciembre de 1789, tomó muestras de las lesiones de viruela porcina de la niñera de sus vástagos y las inoculó a tres personas (su hijo, Edward, y dos mujeres que habían estado expuestas). Unas semanas más tarde, les inyectó la variedad humana y ninguno desarrolló síntomas”. A la sociedad científica no le interesó este experimento.

Hasta la Royal Society lo rechazó aduciendo que “no debía arriesgar su reputación”.

Él, como Emanuel Swendenborg, teólogo y como científico inventó submarinos, no solo se dedicó a la vacunación. Fue la primera persona en fabricar un globo de hidrógeno para pasajeros. “¿Qué diría al ver que la vacuna erradicó la viruela de la faz de la Tierra?

Este es un homenaje a este hombre superior, a este ser humano compasivo que se dedicó a la ciencia salvadora.

Nota: ¿Quién entiende este país que lo descuadernan los mismos líderes del partido de Gobierno?

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