lunes 22 de marzo de 2010 - 10:00 AM

¿Democracia?

La democracia en Colombia es parcial, es engañosa, es más bien una pseudo – democracia, una imitación de lo que es ese concepto tan antiguo, pero a la vez tan irreal.

En Colombia ese concepto no funciona y no se perfecciona; no funciona porque aguantar 4 millones de desplazados, 3 millones de exiliados, de miles de muertos, de falsos positivos, de impunidad, un país que carece de Ministerio de Justicia y del Ministerio de Salud, donde la educación sigue siendo un privilegio y donde las elecciones son todavía una farsa por el dinero que se mueve y por las circunstancias que la rodean, es una democracia roma e insuficiente, defectuosa, con afán de autoritarismo que desconoce la historia reciente y pasada donde hay una izquierda que mira modelos totalitarios y una derecha que hace lo mismo. Lo de la Resgistraduría, para el caso de las elecciones, fue un fracaso, un rotundo fracaso después de venir realizándolas con eficiencia y transparencia Sistemas y Computadores. Lo del domingo 14 de marzo generó una inseguridad en los resultados y en su transparencia. Todo fue improvisación como lo supo toda Colombia y todos los países extranjeros. Otra 'pata que le nace al cojo' o sea a la democracia, a la que hay que construir día a día porque hacer política es hacer concesiones en lo accesorio y no en lo esencial, porque hacer democracia es eso, aunque no hay democracia perfecta porque lo que define a una democracia de verdad es su carácter flexible, abierto, maleable, es decir, permanentemente mejorable, de modo que la única democracia perfecta es la que es perfectible hasta el infinito y por eso debemos luchar día a día para que este país tenga espacio para todos y no haya todo eso por lo que nos hemos hechos famosos en el mundo entero: asesinatos, corrupción, impunidad, secuestro, robos, narcotráfico, etc.

Lo del domingo 14 de marzo fue una demostración del poder del dinero en muchas campañas y la demostración perpetua de que el pueblo no está interesado en un cambio, en una especie de revolución cultural y ética, con el fin de cambiar las tan 'cacareadas' costumbres en el ejercicio de la política y la vida misma. Ese cuento ya no nos desayuna. No habrá cambios si no se perfecciona la democracia y si el pueblo se deja seguir comprando con lechonas, unos aguardientes, ladrillos y 'billete'.

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