lunes 29 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

Imitar la sencillez

No podemos tolerar a estos políticos que no sienten la pobreza del pueblo porque son ellos los que hablan sin estar convencidos de la necesidad de cambio. ¿Qué nos ha pasado para estar inundados de esta clase de personas?

Un presidente que disminuyó la pobreza del 35 al 11%, un presidente que cuando dejó el cargo sin intentar prolongarlo salió con el 80% de imagen positiva, un presidente en cuyo país la indigencia andaba por el 15% y la logró dejar en 1%, un presidente que la gente podía saludar y abrazar sin 100 guardaespaldas de por medio, un presidente que todos los días sembraba con sus manos sus flores y sus propias hortalizas, un presidente que pagaba con su propio dinero la gasolina de su viejo Volkswagen, el mismo en el que salió el día que entregaba la presidencia, un presidente con una autenticidad única llamado Pepe Mujica, gracias al cual Uruguay quedó en la mira del mundo.

Los colombianos necesitamos un presidente así, de “corazón generoso y con los bolsillos vacíos”, que sea antes filósofo que político, en lugar de los acartonados, superficiales y vanidosos llenos de discursos que no llegan al alma de los ciudadanos de la calle. Actúan como emperadores, siendo sólo unos arribistas que piensan como monárquicos y no como demócratas y en su vestido y zapatos finos.

Que falta les hace ser sencillos y humildes y con vocación de servicio y entrega, que falta les hace tener las manos untadas de tierra y el alma limpia. Carecemos, sin lugar a dudas, de líderes que realmente aspiren de corazón a servir y a sacar el país del lodazal que ellos mismos han generado.

Necesitamos igualmente un país para todos y no para unos pocos que solo esperan hacer negocios y pasear por el mundo como si Colombia fuera su feudo. Alardeando de vano poder, sin cambios morales. Van pensando en llenar sus bolsillos y para ello están dispuestos a vender su alma. Da tristeza escuchar tantas mentiras para ganarse el favor del pueblo que todavía vota ciegamente.

No podemos tolerar a estos políticos que no sienten la pobreza del pueblo porque son ellos los que hablan sin estar convencidos de la necesidad de cambio. ¿Qué nos ha pasado para estar inundados de esta clase de personas?

¿Por qué, preguntamos, no imitan a Mujica? ¿Por qué una persona como Zuluaga, Echeverry o como Char se cree con méritos de dirigir un país como Colombia?

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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