lunes 22 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Insistir

Dialogar “no es una traición, no es arrojar la toalla”, no es sino ceder a la inteligencia y la comprensión su papel fundamental. Los pactos pueden ser, quizá, las verdaderas victorias de nuestra historia colombiana
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Colombia, nuestro hermoso y amado país, vapuleado desde adentro y también desde afuera por todo tipo de conflictos e intrigas, agotada en el odio, terminará perdiendo su identidad, mientras la venden a las grandes y poderosas multinacionales. Nuestra supervivencia depende del modo como, íntimamente, transformemos ese odio que nos divide. No rindamos el alma que es la secreta alquimia para resistir que posee nuestro pueblo.

Nuestra vida republicana comienza con asesinatos o intentos de asesinato como fue la Conspiración septembrina, el asesinato de Sucre, las cientos de batallas de cada caudillo, las guerras partidistas y las miles de muertes que siguieron durante todo el siglo XX.

Se han destrozado los pueblos y miles de familias azules o rojas se han destruido, sumado a la violencia del narcotráfico, la guerrillera y la paramilitar.

Y sin embargo, seguimos intentando ser Nación. Seguimos persistiendo en el diálogo, que conlleva “ese heroísmo, mayor que todos los demás de no querer aplastar al otro”, destrozándolo como hacen los mafiosos.

Debemos transformarnos y pasar ese trago amargo para crear en su lugar un espacio apacible que merecemos como ciudadanos.

Todos debemos estar comprometidos con transformar el desastre en “posible gloria futura”. Es el heroísmo de miles de mujeres y de hombres estos años.

Insistir, cosa que deben hacer los líderes del país, siendo capaces de dejar sus intereses para conseguir un nuevo pacto social y salvar lo poco que va quedando con el arte del diálogo.

Dialogar “no es una traición, no es arrojar la toalla”, no es sino ceder a la inteligencia y la comprensión su papel fundamental. Los pactos pueden ser, quizá, las verdaderas victorias de nuestra historia colombiana. Con ellos se evitará que una nacionalidad sea un largo purgatorio, siempre a punto de volverse infierno”.

Nota:

1. País de narcos nos llaman y lo somos, dejemos la hipocresía.

2. Estamos esperando a que la directora de tránsito, que dicen que es experta, comience a resolver el grave problema de la movilidad de la ciudad. Aún hoy no conocemos sus planes para sacarnos de este atolladero.

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