lunes 02 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

La eterna corrupción

No debería ser eterna la corrupción, el nepotismo y el tráfico de influencias, pero lo es, a pesar de lo que pensemos y digamos todos los días de nuestras vidas. Lo es porque la naturaleza humana es difícil de entender y de asimilar. Es diferente y engañosa. No hay santo completo, ni santo, ni sabio que llene la tierra, que se iguale a Dios que no se sabe si todavía sobrevive. ¿Acaso no fueron nuestros sueños generosos, ingenuos y utópicos pretendiendo cambiar el mundo? ¿Acaso la vida que soñamos y han soñado los hombres es la misma?  Sigue sin encontrar el camino de la felicidad a la que tiene derecho. ¿Qué pasó? ¿Qué desvió el camino hacía un mundo mejor? La naturaleza humana tan diversa y tan desigual no lo ha permitido.

La vida no es igual ni es programada, no se puede encerrar en laberintos porque la perdemos. La hemos perdido como seres humanos y se entiende que somos todos: desde el tirano hasta el último obrero que quiere que su familia no pasé por las que él pasó. Desde el más encumbrado hasta el más mísero, perdió su rumbo, no supo por dónde andar y por dónde vivir. Así, ha sido la vida, o un fracaso, o una 'victoria' que no conmueve el mundo. No es más. Una batalla contra todo y a pesar del tiempo, todavía no podemos  sentarnos a celebrar que somos felices o somos infelices (más bien, esto hemos sido). Por eso la corrupción, que en este período y en otros hablan de 'lucha a fondo' contra ella,  se hacen programas  Presidenciales y Vice-presidenciales,  pero eso no frena nada,  se siguen robando todo. Hasta un senador (debe haber más), pedía sueldos y notarias como una sanguijuela, pedía como un emperador, su tributo. En mundo torcido se ha ido levantando alrededor del poder y desmontarlo, es la verdadera tragedia de los colombianos. No se puede. Está tan enquistado que salvar el país es cosa de héroes antiguos, héroes que ya no existen. Notarios, senadores, representantes, gerentes, militares, funcionarios, han  hecho de su cargo una lotería. Un asunto particular, un asunto sólo de ellos.

Si Colombia no modifica sus comportamientos con el poder, seguiremos repitiendo los saqueos como lo hicieron nuestros fundadores  con el empréstito inglés de 30 millones de libras que se lo repartieron sin que llegara nada a Colombia. La hipocresía es nuestro gran y eterno mal. Mentiras y más mentiras para sostenerse en poder que es pasajero y no hace feliz al hombre o sí?

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