lunes 23 de mayo de 2016 - 12:01 AM

La película real

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El proceso fue transparente, hubo nueve oferentes para suministrar alimentación a los niños de Bucaramanga, presencia de veedores comunitarios, de “Cómo Vamos” y de la Procuraduría, de la Contraloría Municipal, ni hablar, no vigila, hace mandados. Hoy, cerca de 9.000 niños pobres de Bucaramanga no podrán, como sus 20.000 compañeros beneficiados por las otras empresas, recibir el complemento alimenticio que ofrece el Municipio de Bucaramanga porque el adjudicatario del grupo 3, Corporación Alianza Caribe, mintió en su propuesta, al negar una multa que le había sido impuesta por el Departamento de Bolívar y provocó, además, con esa actitud, la revocatoria de la adjudicación que se le había hecho el pasado 29 de abril. La mentira del oferente, que por poco se convierte en el “crimen perfecto” y debió contar con la complicidad de funcionarios del Departamento de Bolívar que multaron, en 2012, a la Fundación Sol Naciente, hoy Corporación Alianza Caribe, pero omitieron cumplir con su obligación de reportar la “novedad” a la Cámara de Comercio del domicilio del contratista para que fuese publicada en el Registro Único de Proponentes.

Revocada la adjudicación al contratista mentiroso, los niños de Bucaramanga serán víctimas del debido proceso, pues mientras se agoten los plazos que otorga la ley a quien mintió, para que ejerza su defensa, la Administración no podrá adjudicar el contrato a quien quedó en segundo lugar, no como antes, donde solo imperaba como por arte de magia, un solo proponente.

Obviamente, si el adjudicatario torticero no quisiera causar más daño ya habría podido presentar su recurso de reposición negando lo innegable porque los documentos que lo condenan existen, la Administración ya habría podido resolver el recurso y en consecuencia adjudicar el contrato para que los niños no deban esperar, por culpa de este Herodes siglo XXI, hasta después de vacaciones para recibir su complemento alimenticio. Necios como son, insisten en hacer daño a la sociedad y a los niños en particular.

Nota. Uno no entiende cómo funcionarios cuando entran a un cargo llegan en moto o a pie y salen como Alí Babá, con un tesoro. Camionetas blindadas, casas y todo lo logran con el sueldo de empleado público. Con el “sudor de la frente”, dicen.

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