lunes 20 de junio de 2022 - 12:00 AM

La salud apocalíptica

Debe el nuevo gobernante poner al sistema de salud mirando al medio ambiente, e incluir en un nuevo concepto de salud la salud ambiental, animal y vegetal.

Científicos hacen de profetas y vaticinan “pandemias que se cocinan a fuego lento”. Es decir, vendrán enfermedades que nos arrinconarán nuevamente. La última pandemia se llevó 15 millones de personas mientras andábamos a ciegas y por lo que se sabe se le puede achacar ya al cambio climático anunciado desde hace décadas por la ciencia.

Todo se perturbará y no solo vendrán enfermedades sino crisis alimentarias, olas de calor e inundaciones. A ciencia cierta, es verdad que no sabemos todavía cómo el cambio climático afectará la salud, pero sí sabemos, según advierte Vijay Limaye, que “el cambio climático es la amenaza más grande para la salud global del siglo XXI”.

Por tal razón, el nuevo presidente (porque hay uno nuevo a partir de hoy) debe preparar, entre otras cosas, el Sistema Nacional de Salud para lo que se avecina. Pero, asimismo, debe tener planes de acción para las olas de calor y la destrucción de la naturaleza y la selva, que avanza sin que nadie haga nada. No se frena, antes se impulsa, como es el caso del Páramo de Santurbán. Los ríos de Colombia están amenazados por los nuevos dueños del mundo que no viven aquí. Debe el nuevo gobernante poner al sistema de salud mirando al medio ambiente, e incluir en un nuevo concepto de salud la salud ambiental, animal y vegetal. ¿Cómo no ver en todo esto un problema de salud? ¿No está, acaso, por culpa de nosotros, el planeta enfermo?

Debemos construir entre todos un nuevo modelo de salud que nos prepare para a las nuevas enfermedades infecciosas que aparecerán con el deshielo y la destrucción de la Amazonía. Ya no es lejana esa catástrofe, ya está a las puertas, a la vuelta de la esquina. Debemos salvar, por eso mismo, a nuestros páramos y tierras, para que vuelvan a producir alimentos para todos los colombianos.

Santander debe salvar regiones abandonadas por la desidia politiquera, carreteras nunca terminadas o que se inauguran y luego se hunden, puentes inútiles, y conectar a los pueblos aislados, como los de Soto Norte. ¿Será que ya no hay amor a la patria? Ya se debe pasar la página y el odio que traen las elecciones porque los problemas que tenemos son serios. La tarea presidencial hasta hoy comienza.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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