lunes 17 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Las guerras

América Latina y en especial Colombia, pasan nuevamente o una vez más, como se quiera, por convulsiones políticas y sociales por cuenta de la economía y por supuesto los gobiernos de turno. En Venezuela, por ejemplo, se avecina una guerra civil para repartirse la inmensa riqueza que ese país posee.

Todos la quieren, hasta los norteamericanos. También los pobres y los ricos. Todos. Y en Colombia no pasa lo mismo, no perdura la guerra más larga del mundo sin resultados definitivos y donde el narcotráfico ha perpetuado en el tiempo y en el alma del colombiano todo tipo de atrocidades y delitos lo mismo la guerrilla y los paramilitares. Excesos del poder, lo llaman a eso. Excesos de mandar.

La política confunde muchas veces todo. Pone a soñar a los hombres con el poder como lo soñó Hitler, cuando 'caminaba sin bigote por Viena', se le iluminó el cerebro después de ser rechazado en la Academia de Bellas Artes y se dijo que 'él servía para la política'. Después fue la guerra como ahora, donde corren esos vientos terribles por estos lugares. Después fue la destrucción y muerte de seres inocentes. Como siempre.

Freud, huyó a Londres con el diván, dejó como en muchos consultorios, la consulta llena de fantasmas mientras Hitler despedazaba judíos y minorías. ¿Despedazar? Eso también lo hacemos aquí, sin Freud y su teoría de la violencia, entregados a ese lujo supremo de la muerte.

Vendrán entonces si continúa la guerra y si vienen otras guerras como la gente quiere, bombardeos, tripas al aire, cabezas destrozadas, cojos, mancos, complejos de culpa, paramilitares, narcotraficantes, edipos, neurosis, locuras, castraciones como en un tratado del padre del psicoanálisis sacando con una pala, sexos de mariposas del fondo del alma nuestra y de los señores del poder.

No somos sino la repetidera de ese mundo acostumbrado a la guerra y a perseguir oponentes y luego desaparecerlos como si el poder fuera una máquina mortal. y ahora será otra guerra por cuenta de los norteamericanos y por cuenta de esa teoría que promovieron ilustres personajes como Florentino González, que como muchos, aspiraban a que Colombia la anexaran los estados Unidos porque así viviríamos mejor. Y no solo él, lo dicen patrioteros y esos mismos, sueñan con guerras inútiles y donde veremos solo tristezas y mutilaciones.

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