lunes 27 de febrero de 2023 - 12:00 AM

Lo que esperamos

Siempre buscamos el mejor gobernante, no a aquel que ante una pregunta sobre su gestión y su falta de cumplimiento responda: “Estamos en Cundinamarca y no en Dinamarca”. No, no es ese tipo de personas.

En este domingo de inmenso calor y de un sol esplendoroso fui a comprar una hamaca a la Plaza Central, porque allí se consigue de todo, y logra uno apreciar la creatividad de las personas y la multicolorida vida de los que caminan por sus pasillos, la vitalidad de la plaza donde huele a frutas, y se aprecian aguacates, carnes, pescado, verduras y las especies que movieron el mundo, que hizo que Colón llegara a este fabulosa y maravillosa tierra, que asombró por sus selvas, por el maíz, la quinua, el tomate, la guanábana, la papa, por sus chirimoyas, etc., al aventurero español. La plaza de San Mateo sigue en el olvido y su laguna sigue bajo tierra. Subiendo por la avenida Uribe Uribe, vemos todavía basuras y mucho indigente durmiendo en los separadores. No es Dinamarca, ¿pero si será qué las autoridades: la Personería, la Contraloría y el ejecutivo se pasean por la ciudad para ver qué sucede en ella?

La cualidades del buen gobernante, siguiendo a Maquiavelo, es disciplinando a los hombres (¿o es separando la moral de la política?). Nuestro alcalde hizo de su vida no una vida de estadista ni de pensador, pero si fue astuto como dice Maquiavelo, usó la plataforma política establecida por el ingeniero, para llegar al poder. Le aguanto todo, hasta insultos, pero resistió. Su carácter genera apatía (excepto a sus asesores). La sociedad bumanguesa no lo ve como un líder del cambio. Tampoco lo ve como un líder persistente en los asuntos de gobierno. Es un gobernante neutro y que poco escucha. Pasable.

Necesitamos políticas públicas en el asunto de seguridad y de la delincuencia. El tiempo pasó y no fueron capaces de llegar a un acuerdo político con los jefes de las bandas de la ciudad, un acuerdo para que Bucaramanga pueda vivir tranquila, como es el derecho. Hagan un acuerdo, apoyense en la Iglesia que tiene excelente voluntad, conocimiento y respeto social.

Como Maquiavelo el “príncipe”, debe ser compasivo, realista, sensible y respetuoso, pensando en el bien común, así esto no sea “Dinamarca”.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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