lunes 15 de febrero de 2010 - 10:00 AM

Los Soldados de Salamina

Al fin pudimos conocer a un escritor diferente, a un escritor que nos va hablando de su vida cotidiana, de la mujer que lo dejó, de la mujer con la que anda matando soledades, de sus nostalgias, de sus rabias, de su escritura, mientras nos va introduciendo en una crónica maravillosa y delirante.

El escritor es Javier Cercas, un español que además es periodista y su libro, Soldados de Salamina, es una crónica, un relato real sobre el famoso falangista, Rafael Sánchez Mazas, que era el segundo después de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Española y que fue fusilado a principios de la guerra civil española. Sánchez Mazas, es escritor brillante y lúcido, poeta y periodista que cuando estalla la guerra civil de España, con el alzamiento de Franco, se asila en la Embajada de Chile porque la república gobierna en Madrid, donde éste vive. Duró un año su asilo y en ese año escribe una novela y escribe artículos que incendian el ambiente atacando la república mientras elogia a Franco para después despreciarlo un poco por utilizar a la Falange como sostén del régimen, al año se fuga buscando los nacionales y en Barcelona es detenido y llevado a un barco llamado Uruguay, donde dura meses en condiciones y dificultades imposibles de contar con obispos, curas, militares, falangistas, gente así. Después es trasladado a una cárcel a las afueras de Barcelona y de allí a un sitio llamado Collell donde un grupo de soldados comunistas bajo el mando del famoso comandante Lister, fusilan a 50 de estos detenidos, defensores del alzamiento contra la república. Sánchez Mazas se salva tirándose por un barranco y rozándole los tiros su cabeza y sus pantalones. Cae en un pantanal y allí escondido dura horas. Mientras lo buscan los soldados, uno de ellos lo encuentra y se miran a los ojos, en ese momento sin saber qué va a pasar, sintiéndose muerto ,Sánchez Mazas se da cuenta de que el soldado no dispara y que responde cuando le preguntan si hay alguien por ahí, que no ve a nadie. Se salva una vez más Sánchez Mazas, el promotor, de alguna manera, de esa inútil guerra. Lo valioso de Javier Cercas es que reconstruye esa historia y además, sesenta años después de la guerra civil española y después de haber muerto Sánchez Mazas, encuentra en un ancianato al soldado que no quiso disparar a Sánchez. Lo encuentra de ochenta años solo e irónico, después de estar en tres guerras, la española, la de África y en el desembarco de Normandía. Sólo y viejo, pero digno y amante de la vida del vino y de la música, de los pasodobles como Suspiros de España.

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