lunes 21 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Me invitaron a comer carne de Equus africanus asinus

Les daba carne de caballo y burro enfermos y la maquillaba con químicos que, para colmo, son cancerígenos.
Escuchar este artículo

Me dijeron que era muy nutritiva, que tenía 40 % de proteínas y poca grasa. Hasta pensé que sí, que de pronto me gustaba y que de paso me bajaba el colesterol. Seguramente eso también pensó el contratista del PAE de Santander y Bucaramanga. Al pobre señor nadie lo ha entendido, él es un filántropo y quería que miles de niños mejoraran su nivel nutricional. Debemos colocar su estatua en un parque de la ciudad o en cualquier otro municipio, porque una persona que tiene ese propósito se la merece.

Pero al “generoso” contratista se le olvidó que estaba dando a los niños carne contaminada y descompuesta, carne de animales enfermos capaz de matar hasta a los pobres chulos, verdaderos benefactores de la humanidad. Y a los niños les fue peor con este “generoso” señor, que les dio comida podrida disfrazada con químicos entre los años 2018 y 2019. Y el crimen, se tienen indicios, se venía perpetrando desde antes del 2015. Les daba carne de caballo y burro enfermos y la maquillaba con químicos que, para colmo, son cancerígenos. ¿Cuántos niños se enfermarán en unos años si durante meses les dieron este sancocho de sustancias? Tamaño engaño les hicieron y nos hicieron, porque todos pagamos con nuestro dinero.

El señor Fernando Trujillo, el presunto autor de esta “hazaña” (Premio Nobel del engaño), vendía la carne a los operadores del Plan de Alimentación Escolar en Bucaramanga, así como a otros municipios de Santander.

Este genio conseguía traer los animales a Bucaramanga, donde los sacrificaba y preparaba para su distribución. Además, era convincente, seguramente porque regalaba carne a los funcionarios o interventores para convencerlos de la calidad del producto. Hicieron asados con esa “carne fresca”. A ellos no les daba ni diarrea, pues son más resistentes que los chulos.

Aquí nos engañan los politiqueros, los funcionarios del Estado y los empresarios deshonestos. A todos les recibimos carne disfrazada de fresca y a todos los aceptamos disfrazados como están de “decentes”. Bonito país.

Nota

Se fue Iván Ortega Motta y con él se va parte de la historia de mi papá. Todos los días hablaban mientras mi papá vivió. Todos los días se reían. Duele el corazón.

Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad