lunes 24 de enero de 2022 - 12:00 AM

Notas para los candidatos

¿Quién habla del tren? No está en la agenda de los candidatos o por lo menos no en su agenda principal. Luchemos para que vuelva como un servicio público y no privado por la Colombia profunda y cercana

Nos faltan muchas cosas en el país, demasiadas carencias y demasiadas mentiras, demasiados puentes y carreteras por hacer y por terminar. En Santander la carretera de García Rovira lleva 80 años y no se termina, se la roban. Pero lo peor es que la gente sigue eligiendo a los mismos mentirosos. Aparecen nuevas figuras que hacen lo mismo, robarse acueductos. Faltan muchas cosas, la primera y penosa situación para el país es que nos quitaron los trenes y nos impusieron los camiones por carreteras imposibles. Ahora el tren se hace más necesario por los costos, menos contaminante, va en línea recta, más barato. El tren para Santander es muy importante y se podría con una ingeniería audaz recuperar los terrenos ya comprados por la Nación, de la carretera por el Alto del Escorial para hacer un tren de altura como hay en muchos países del mundo. Nadie habla de los trenes y ahora con el cambio energético deberíamos volverlos a tener. Los ferrocarriles de Colombia, empresa fundada en tiempos del General Rojas Pinilla, en 1954, fueron liquidados por un gobierno dizque liberal, el de Virgilio Barco en 1991 para “supuestamente modernizar un sistema altamente ineficiente y facilitar la apertura económica”. Parece un chiste, ni ferrocarril ni apertura o fue una apertura que noqueo la economía colombiana. Desde esa época (1991), se habla de instaurar los trenes en Colombia, pero hasta el momento no se han visto resultados o peor aún se robaron todo y abandonaron hermosas estaciones. Todo por amor a la “Patria”. Desaparecieron el 80% de los 3.515 kilómetros con los que contaba el país en vías ferroviarias. ¿Quién habla del tren? No está en la agenda de los candidatos o por lo menos no en su agenda principal. Luchemos para que vuelva como un servicio público y no privado por la Colombia profunda y cercana. Con el tren conectamos el Pacífico y el Atlántico, mejor que el Canal de Panamá, con solo 77 kilómetros y tendríamos mayor comercio del mundo. Hagámoslo propósito nacional. No más carreteras costosísimas con contratistas poderosos que financian campañas y compran votos.

Y otra cosa, vivimos entre montañas e inmensas cordilleras y nuestros campesinos no saben “hacer terrazas” para cultivos como en el Perú. Acudamos a nuestros indígenas para que nos enseñen las técnicas incas milenarias y tengamos la suerte de la agricultura peruana.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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