lunes 22 de junio de 2009 - 10:00 AM

Nuestra bendita agua

La misma que corre entre tus bellas manos, la misma que besa tu boca cuando la recoges en la cuenca de tu mano, esa misma agua que Borges y Lina la juzgan 'eterna como el agua y el aire' y luego se preguntan: '¿Qué río es éste que arrastra mitologías y espadas?' Esa misma agua bella es  la que nos ha puesto en la mira de otros continentes. América Latina es rica en recursos hídricos y aún así, ustedes pueden ver que no hay sino pobreza crónica sin precedentes, como un verano en Etiopia.

No es sino ver al Chocó con abundantes aguas y ríos y lluvia y que carece de agua potable para darse cuenta de esta paradoja.
Con tanta agua que baja de los cielos y rueda por la tierra en Colombia tiene preocupado al gobierno del presidente Uribe, que presentó un proyecto  donde nos cobraran las aguas lluvias. En Chile se crearon bonos para provisión de agua. Ahí vamos.

Ciertos países que no tienen agua, solicitan se declare el agua patrimonio universal de la humanidad y proponen crear el banco mundial del agua. Los Estados Unidos casi declaran el agua patrimonio americano, mientras en el mundo 1.200 millones de personas no tienen agua potable, 2.400 millones de personas no tienen instalaciones sanitarias básicas y cinco millones de personas mueren cada año por ausencia de agua. Cifras que espantan. Del 3% del agua dulce en el mundo solamente el 1% es agua superficial. 'Por ende ya se están planteando futuras guerras por este recurso natural no renovable'

En Colombia estamos bañados en agua, desde que nacemos hemos visto agua por doquier, lluvias que duran semanas y meses como en Cien años de soledad, inundaciones que se llevan hasta los sueños, ríos que se desbordan cada año en el invierno, quebradas que salen de pronto crecidas y como serpientes poderosas acaban casas, seres humanos y animales domésticos que distraídos son llevados por esa serpiente de agua.

Desde pequeños aprovechábamos el agua que bajaba como ríos por las calles para mandar barcos de papel que se llevaban nuestras ilusiones y nuestros mensajes de amor, no duraban mucho, eran chupados por los caños, mientras nuestra madre nos regañaba por la 'pulmonía' que íbamos a coger y entonces, tocaba asustados, quitarnos la ropa, no fuera que la amenaza se tornara realidad. Agua bendita que ahora va a ser nuestra tragedia porque las multinacionales la volvieron negocio y las multinacionales mineras que buscan oro en los páramos donde nace el agua que con el tiempo va a valer menos que el agua que camina hacia el mar, la misma que vio Heraclito al ver pasar el río.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad