lunes 29 de abril de 2019 - 12:00 AM

Nuestros candidatos

¿No es más importante la verdad de los programas y ejecuciones de gobierno que no mentir?

Los que aspiran a gobernarnos los próximos cuatro años en la Alcaldía, nos obligan a preguntarnos sobre su preparación intelectual y el nuevo modelo de gobierno que requiere la ciudad ante los nuevos desafíos y los complejos problemas que nos aquejan, incluyendo, claro está, la que fuera la consigna del Alcalde actual: la lucha anticorrupción, que nunca termina.

La política, nos dicen quienes la estudian, “requiere ideas y capacidad de reflexión importante” y global, porque ya no estamos aislados del resto del mundo. “Eso requiere talento”. Además, deben “tener ética de la convicción y ética de la responsabilidad”. La política, la verdadera, se ocupa de forjar el futuro, no de destruirlo. ¿Qué preparación tendrán nuestros candidatos? Maquiavelo ya lo dijo: “El gobernante tiene que ser un zorro para reconocer las trampas y un león para espantar los lobos”. Tantos títulos no importan. José Mujica gobernó exitosamente y es muy respetado, y lo hizo sin ninguna preparación universitaria.

Lo cierto es que el líder inteligente no teme a la inteligencia. Los no inteligentes tienen tendencia a rodearse de personas de poca capacidad y con una personalidad sumisa a causa de sus inseguridades, dice el politólogo Edgardo Mocca.

Los candidatos, los tantos que brotan para aspirar a este poder transitorio, deben convocar a una transformación ética y salir de las frases bonitas. Que su discurso no sea otra sarta de mentiras, sino que nos permitan valorar y revisar lo que somos. Hace falta que los silencios prevalezcan sobre los ruidos y las palabras como las de un maestro nos transformen.

La tarea ética clama por la justicia en los actos públicos, decencia y respeto y retomar el rumbo de una ciudadanía que anda confundida entre rodolfistas y no rodolfistas. ¿No es más importante la verdad de los programas y ejecuciones de gobierno que no mentir? Nadie se transforma solo, lo hace la ética.

Nos podemos preguntar muchas cosas, entre ellas ¿qué lugar ocupan las mujeres en estos asuntos de gobierno, en los asuntos del poder?

Construyamos ciudad bajo estos parámetros y seamos al tiempo como el zorro y el león.

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