lunes 09 de marzo de 2020 - 12:00 AM

Otro negocio

La obra (del hospital de San Gil ) se está embolatando y la construcción nueva tiene el riesgo de entrar a figurar en la lista de obras que la corrupción carcome.
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El hospital de San Gil ya no existe. Construido en el siglo XVIII, fue demolido el año pasado. Por cuenta de eso, 16 poblaciones que rodean a San Gil ya no tienen a dónde acudir en caso de presentarse una enfermedad o emergencia. Pero no solo los habitantes, sino también los turistas que acuden a lugares como Barichara, Curití y Pinchote. No tiene San Gil un hospital adecuado, con tecnología y un nivel suficiente parta atender estas emergencias. ¿Entonces quién decidió demoler el antiguo hospital sin haber construido uno paralelamente? ¿Cuál era el interés en demolerlo sin tener una alternativa real para la población?

Ahora dicen que los terrenos no son aptos para construir el nuevo hospital, después de servir a la comunidad durante 300 años. Que no resistiría por la calidad de la tierra el edificio (es lo que pretenden), que serviría de nuevo hospital. ¿Cuál es el negocio?

Dicen los médicos que la construcción que sobrevivió no tiene suficiente capacidad para atender a la población. También cuentan que en una época cambiaron sin ningún respeto todas las columnas y vigas de excelente madera (que deben estar en alguna finca adornando una casa), para colocar columnas de cemento. De esa construcción que sirvió durante siglos solo quedan ruinas.

El senador Jaime Durán escribió una carta al Gobernador Mauricio Aguilar manifestándole su preocupación por el aplazamiento de la construcción del nuevo hospital. Este costaría más de $25 mil millones, y preocupa porque la empresa que desarrollará la obra reclama un “nuevo estudio de suelos” y según el senador esto indica que “no hubo planificación ni un verdadero estudio” previo. La obra se está embolatando y la construcción nueva tiene el riesgo de entrar a figurar en la lista de obras que la corrupción carcome.

Los gremios, las veedurías y la comunidad reclaman el inicio de la obra y la pronta construcción de un adecuado y moderno hospital porque el otro ya es historia. Pero como van las cosas, esta obra será otro embeleco, como las carreteras nuestras y como los proyectos turísticos nuestros.

¿Quién se hace responsable de esta torpeza?

Lo que no puede evadirse es la gestión ante el Gobierno Nacional y Departamental. No podemos permitir que sigan saqueando al departamento.

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