lunes 16 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Donaldo Ortiz Latorre

Pasa en los pueblos

En casi todos, digo. Los pueblos luchan por modernizarse y esto incluye inversiones, carreteras o vivienda, pero su modernización trae consigo también un absurdo encarecimiento del costo de vida. Un café que antes regalaban o costaba 200 o 400 pesos ahora cuesta 5000. El alquiler de una casa normal costaba 400.000 y en este momento vale un millón de pesos. Pero a la vez los empleos son subempleos porque son ocasionales o de fin de semana en los restaurantes, en los cafés. Hay turismo y los pueblos crecen, se incrementa el comercio, pero no todos entran en el circuito económico y esa población que no puede pagar un alquiler de un millón o más termina viviendo en inquilinatos y con empleos informales o hacinados en casas donde muchas veces son víctimas de violencias familiares, acoso y violaciones.

Para algunos el microtráfico se volvió la alternativa de empleo fácil y con rápidas ganancias para el sustento familiar. Y peor aún, el tráfico sexual de menores sigue amenazando a nuestra niñez en sus pueblos. Los alcaldes no piensan en esto ni tampoco en promover la agricultura, por ejemplo, por medio de cooperativas, como con el vino en muchas partes de Europa y en donde todos se benefician y no solo unos pocos.

Chitagá, Mutiscua, Silos, han encontrado ese buen camino sin afectar la tierra ni mucho menos el agua y han logrado vivir mejor que nosotros gracias al durazno, la manzana, las hortalizas (de Mutiscua salen 75 camiones diarios cargados de alimentos) que llegan a Pamplona, Cúcuta, Bucaramanga y hasta Bogotá. En esos climas y con esas montañas hermosas construyen país y mantienen la tierra no para la minería, sino para esa función humana de la agricultura.

Eso deberían hacer los alcaldes de los 86 municipios de Santander con el gobierno central o en convenios internacionales, primero que todo en los propios terrenos del municipio, los que no se han robado.

La política no es para enriquecer a unos pocos con la contratación, después de la cual salen con los bolsillos llenos muchos gobernantes. No robar, solo servir.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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