lunes 27 de junio de 2022 - 12:00 AM

¿Quién manejará los programas sociales?

¿Cómo se abordará la política social en este Gobierno que entra el 7 de agosto? ¿Seguirá reinando la cultura traqueta basada en el dinero fácil y de escasa sensibilidad que ha ido permeando la vida cotidiana del colombiano?

Para ello se debe activar la economía popular que produce valor y ella debe integrarse a la política del Estado. No sabemos cuántas personas trabajan en la economía social y popular y esa economía existe y produce valor. El Gobierno debe reconocerla y hacerla más productiva facilitando créditos. Contra el hambre se lucha con la producción de alimentos y con organismos que pueden crear los gobiernos locales y no sólo el gobierno nacional, similares al antiguo Idema. También se puede llegar a acuerdos con campesinos para comprarles la producción y venderla barato a las personas con dificultades económicas. La Iglesia puede hacerlo con reglas claras. Es necesario la creatividad y es necesario vincular a todos los actores que crean esta economía popular, así como trabajar en temas de agricultura urbana familiar y esa agricultura que recupere la tierra donde había tradición agrícola. En Argentina, por ejemplo, se creó una ley de integración de barrios populares para manejar esta economía popular que es necesario implementar también aquí. Ahora bien, eso no resistiría sin una macroeconomía ordenada. Sin un plan de crecimiento sostenido sería imposible resolver el problema estructural de pobreza de 22 millones de colombianos, pobreza que, como decía Gaitán, no es liberal ni conservadora. El no atender a esa población y la codicia de cierta dirigencia y su miopía ha llevado al país a una “bomba de tiempo” que debe atender el gobierno de Gustavo Petro, que entra con acuerdos y consensos con otras fuerzas políticas que entienden que si no hay reformas el país no va a aguantar. Si no hay reformas el país no será sostenible ni con bayonetas.

El mensaje del nuevo presidente es la paz y el “Acuerdo sobre lo Fundamental”, como repetía Álvaro Gómez. Salvar a Colombia debe trascender el color político y los odios. Por no dar respuestas ni cambios estructurales, que es puro sentido común, es que estamos con miles de problemas. La política es para resolver problemas, no para crearlos.

Gustavo Petro y Francia Márquez han convocado a toda la nación para buscar salidas y darle un nuevo rumbo a Colombia y hasta el expresidente Uribe aceptó “por el bien de la patria” sentarse con ellos. Otros partidos también lo están haciendo.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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