lunes 22 de julio de 2019 - 12:00 AM

Rayito de luna

El próximo presidente no puede ser manzanillo, tiene que disminuir el Congreso y cambiar el modelo de servicio en la política

Moctezuma envió presentes a Cortés porque pensaba que era Quetzalcóatl, que volvía de la luna después de haber visitado las tierras aztecas siglos antes. De la luna llegaba este dios misterioso que les enseñó innumerables cosas. Ese engaño permitió la destrucción de un imperio por unos pocos en nombre de la cristiandad, y se repetiría luego con Pizarro y Atahualpa, en el Perú.

De la misteriosa luna no solo llegaba el pálido reflejo y soledad, sino que llegaba Quetzalcóatl. Como dijo Mark Twain: “Todo el mundo es una luna y tiene un lado oscuro que nunca muestra”.

Hace 50 años llegó un ser humano a la luna, aterrizó en el paisaje lunático lleno de misterios. La luna estaba vacía y no estaba habitada ni por dioses ni por hombres.

La luna de Galileo que vio con su catalejo buscando los dioses que decían las religiones, estaba vacía y llena de sombras entre cráteres. Es la misma luna, como dice Borges, que vio el primer Adán: “Los largos siglos de la vigilia humana la han colmado de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo”.

En Colombia, a pesar de saber que el hombre llegó a la luna y conoció ese enigmático satélite, “seguimos en la luna”. Seguimos añorando los dioses que nos ayudarán a salir de la violencia, de la miseria y de la desnutrición.

Seguimos en la luna y mirando hacia ella esperamos a Bochica, ese dios ilustrado que prometió volver. Seguimos en la luna porque continuamos con los mismos políticos que se suben los salarios en un país lleno de pobreza. El próximo presidente no puede ser manzanillo, tiene que disminuir el Congreso y cambiar el modelo de servicio en la política. Seguimos en la luna, en fin, porque seguimos eligiendo presidentes cada vez peores.

El hombre llegó a la luna, pero eso no significó adelantos reales en una parte de la humanidad, que siguió como en el siglo XIX. Para esa parte no sirvieron los adelantos tecnológicos ni los increíbles avances. Siguieron como estancados en una pobreza infinita.

El infierno en la tierra seguirá y seguirá peor mientras no cambiemos los modelos de educación y de Estado.

A pesar de todo la luna sigue asombrándonos y sigue pálida.

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