lunes 15 de junio de 2020 - 12:00 AM

Salvaguardar nuestras montañas

Santander quiere que usted, pese a las presiones, proteja los intereses de la ciudadanía, que rechazó la megaminería
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Ricardo Lozano Picón, ministro de Medio Ambiente, decía el 26 de abril de 2015, en una columna de opinión publicada por el diario El Colombiano, que “los santandereanos no quieren una metodología de delimitación del páramo basada en la minería”. Y agregaba que teníamos razón porque la delimitación se debía hacer teniendo en cuenta factores ecológicos y biológicos y no solo económicos.

Señor ministro, hay fotografías suyas en las marchas con los líderes de estas (ver archivo). Y también está esa otra columna titulada “¿Y dónde están los páramos?”, del 27 de marzo de 2016, donde usted decía que la delimitación, “se estaría haciendo de manera separada a los criterios científicos ambientales recomendados”. Debe aclararnos a qué se refería y debe también decirnos si el gobierno preferirá defender los intereses de una multinacional o los de su propio pueblo.

Señor ministro, los santandereanos que le vieron decir todo eso por aquel entonces, hoy por hoy esperan y confían en que usted no dude en defender el páramo. Santander quiere que usted, pese a las presiones, proteja los intereses de la ciudadanía, que rechazó la megaminería en el pasado y que lo hará otra vez en el futuro si hace falta. Ministro, sabemos que usted ha tenido una postura (que ahora no se deja ver muy nítidamente), y esperamos que opte por salvaguardar nuestras montañas.

Mientras tanto nosotros, como bumangueses, tenemos que velar por la provincia de Soto Norte y asegurarnos de que todas las promesas hechas por el Acueducto (los 8 mil millones de pesos para la recuperación de esa región, por ejemplo) se cumplan y no queden solo en el papel. Ellos, los habitantes de una región que antaño fuera la gran despensa de trigo del departamento (por eso sus hermosos molinos), deben recibir una retribución. A ellos el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga debe prestarles la debida atención. Desarrollar actividades de turismo de montaña, recuperar toda su fuerza agrícola y respetar al minero artesanal, enseñándole nuevas técnicas cada vez menos contaminantes, son tareas por cuyo cumplimiento todos debemos velar.

No olvidemos que el agua es lo que mueve la vida, que el “agua es Dios andando”, como decía alguien. El agua, el Dios andando, toca todo y todo lo alimenta.

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