lunes 19 de abril de 2010 - 10:00 AM

Santander y su dirigencia

Preocupa que en las conversaciones normales de los ciudadanos de Santander, nuestro departamento, siempre se refieran a los problemas que nos aquejan (que son muchos) y cada vez más (con los desplazamientos, con el desempleo) como ha pasado con la pérdida de mercados para el ganado, el huevo, el pollo, las manufacturas, joyería, etc. Todos esos problemas nos aquejan y nos rondan sin que la dirigencia del departamento le reclame al gobierno el abandono en que tiene a Santander.

Las vías, el puente de Flandes (lleva ocho años construyéndose), ni la doble calzada al aeropuerto, la super vía a Sabana de Torres, ni ningún proyecto que salve a Bucaramanga y al departamento. Nada por aquí, nada por allá. Nos quedamos en este gobierno en el limbo, en un limbo (o mejor en cero). No hay obras sino negocios de ciertas empresas foráneas para construir puentes y vías con una característica: no terminar ninguna obra. Mientras eso sucede el departamento se consume en infinidad de problemas laborales sin solución: desplazados, desempleo, violencia, cierre de empresas, contrabando, etc., porque el presidente Uribe, que se la 'jugaba por Santander', no terminó jugándola sino feriándoselo. No dejó ninguna obra importante ni proyecto que aporte a nuestro desarrollo social y económico. ¿O diga alguien lo contrario? ¿El transmilenio?

Venía, echaba un discurso, prometía y nuevamente se iba feliz de haber seducido a nuestra dirigencia. Solo hablar duro, ponerse bravo y a callarse todo el mundo. Hasta la próxima venida con todos los honores y rodillas dobladas (como le pasó a Bolívar con ese magistrado peruano que arrodilló para que se subiera al caballo), para repetir 'más de lo mismo', sin derecho al 'pataleo'. Así nos fue porque ya no hay mucho que esperar para lo que le falta de su gobierno. Mientras Antioquia recibía miles de millones de dólares para inversión y sus empresas eran beneficiadas con negocios en todo el país, Santander como Lázaro, solo recibía las 'migajas' del poder y nosotros contentos (o nuestra dirigencia contenta).

Solo nos resta esperar que el próximo presidente aproveche nuestras fortalezas y lo primero que haga es restablecer las relaciones tan deterioradas con nuestros vecinos y especialmente con Venezuela, nuestro vecino natural y casi igual. Nos resta esperar que a pesar de las diferencias entre los gobiernos no siga sufriendo el pueblo (ese siempre sufre, con gobierno o sin gobierno).

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