lunes 23 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Zapatoca

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En la montaña, lejos del mundo, para vivir en paz como monjes, fue fundada Zapatoca y más tarde Betulia, que toca las nubes. Llegaban de esa España que perseguía a algunos por su raza o por su religión, cuando por siglos habían vivido las tres culturas tranquilas: la cristiana, la judía y la musulmana. Pero las razones humanas son variables y todo dio un giro con el triunfo de los Reyes Católicos.

Los perdedores de aquel enseñoramiento del cristianismo tuvieron que convertirse o emigrar y así los judíos o se fueron o se volvieron cristianos, siendo llamados después “marranos”. Eso dice la historia y también esa novela de Marcos Aguines: “La Gesta del Marrano”, o de Enrique Serrano, “Donde no te conozcan”: no querían volver o no podían, y por eso Santander se fue poblando de familias y no de conquistadores. Querían establecerse definitivamente y por eso mismo construyeron una arquitectura que es bella y ha permanecido en algunos de nuestros pueblos incluyendo Zapatoca. Ahora bien, hay que decírselo al alcalde, el municipio se está desbordando porque Planeación no controla su crecimiento y están haciendo edificios sin ninguna estética que respete la bella arquitectura planeada. El alcalde debería escuchar a la comunidad y proteger el diseño por lo menos en ciertas áreas del pueblo que crece al capricho y sin aplicar las normas urbanísticas. Se están tirando el pueblo enfrente de él, y los pobres se ven arrinconados junto a sus familiares. Viven casi en inquilinatos porque no son capaces de pagar los arriendos desorbitados que ahora piden. Eso aumenta la pobreza y la insatisfacción de la gente. Los hoteles y está bien que los haya, los restaurantes y está bien que los haya, no dan sin embargo bienestar social amplio. Como pueblo, Zapatoca carece de proyectos productivos que la vinculen a la economía, que eleve la calidad de vida de su gente. A los empresarios modernos son demócratas como los europeos, les interesa lo social y no el egoísmo.

¿Por qué no se buscan los recursos para por ejemplo, sembrar jojoba o higuerilla y su aceite en el Cañón del Chicamocha o que la gente entre en programas de producción de cabras y de agricultura? Santander fue potencia agrícola y tuvo hasta una cerveza negra llamada “Suratá” en la provincia de Soto Norte, llena de trigales en otra época (tengo la publicidad en 1930, una hermosa lámina de metal). A esa economía hay que volver.

Nota: La Psrocuradora viene por la alcaldesa de California, culpándola de una situación cuya responsabilidad es del alto gobierno, el desempleo. No le dan herramientas.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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