En el momento mismo en el que Don Manuel del Socorro Rodríguez se adentró en el periodismo nacional y desde Bogotá les indicó a los neogranadinos la necesidad de utilizar la imprenta como un medio de expresión para hacer sentir el palpitar de la libertad, las tipografías empezaron su desenvolvimiento. Santander ha tenido un sentido exacto de la libertad de expresión y mediante las artes gráficas ha logrado cumplir una tarea política, social y económica que se comprueba y se agiganta en las páginas de los diarios, libros y gacetas, editados al calor de encontrados sentimientos. En la actualidad la industria gráfica santandereana ocupa un lugar preponderante, acreditado por la experiencia de quienes se han dedicado a estos menesteres. Esto se ha logrado mediante el avance de los sistemas y el esfuerzo de las familias que han transmitido a sus descendientes, el afecto y el arte, su consagración y su experiencia. Sobresalen muchas empresas del pasado; otras han sucumbido. De todos modos, nadie olvida los esfuerzos que cumplieron Leopoldo Núñez Ortiz con su “Taller Gráfico”, Milciades Núñez, uno de los promotores de la industria del fotograbado. Don Carlos y Don Valentín Núñez, propietarios de las imprentas “Renacimiento” y “Comercial” y la continuidad de su obra legada por Alberto Núñez Pinto. Hoy, su descendiente Sergio Núñez Hartmann continúa con la tradición familiar tan arraigada en nuestro suelo. En excelente presentación editorial, gráfica e histórica, ha publicado “Así es Santander”, un libro que podemos llamar una verdadera cartilla educativa. Su contenido nos llena de orgullo patrio porque es un retrato de lo que somos. Loor a Felipe y Dámaso Zapata, a Don Andrés Nigrinis, a Don Cristóbal Uribe y sus descendientes Benito, Rafael y Felipe, a Don Ignacio Pieschacón, Carlos J. Núñez. C., Rafael Núñez Serrano, Abelardo Cárdenas López, Otto Gómez Ardila, Mario A. Gómez, Francisco A. Páez, Hermann Alfonso Galvis y muchos otros que nos dejaron un legado perdurable en la historia de la tipografía.