Las elecciones realizadas recientemente en la hermana República Bolivariana de Venezuela, nos recuerdan el episodio acontecido en nuestro país aquel nefasto 19 de abril, fecha en la cual fue arrebatado el triunfo al general Rojas Pinilla. Desde ese momento la credibilidad de los ciudadanos pone en duda la veracidad de los escrutinios. Hacia las 11 de la noche la United Press International informó al mundo entero la noticia del triunfo de la Anapo con los siguientes resultados: Rojas Pinilla 1’349.983 votos; Misael Pastrana Borrero 1’279.232; Belisario Betancurt 409.212 y Evaristo Sourdis 156.544. El télex decía textualmente en su encabezamiento: “Bogotá, abril 19. Después de unas elecciones ejemplares que transcurrieron dentro de una excepcional atmósfera de paz y alegría, Colombia se encontraba esta noche sumida en la incertidumbre y la perplejidad ante unos resultados que daban al General Gustavo Rojas Pinilla, una ventaja de 70.000 votos sobre un volumen total de 3’194.555”.Conocida la noticia, minutos después apareció en la televisión el “Tigre Noriega” a la postre Ministro de Gobierno del Presidente Carlos Lleras Restrepo. En forma vehemente y con cierta euforia desmentía las noticias que ya se habían propagado por todos los rincones del país. De esa manera dieron un cambiazo a los resultados electorales. Los colombianos sabemos lo que sucedió después. Posteriormente en la oficina del prestigioso abogado Horacio Gómez Aristizábal, por invitación que nos hizo el historiador Antonio Cacua Prada, nuestro amigo Carlos Augusto Noriega manifestó que publicaría un libro en el cual contaría la verdad de los hechos. Desconocemos la publicación, pero sabemos que en el escrito dice que el resultado de los comicios fue adulterado en el Putumayo para aferrar la presidencia de Pastrana Borrero. Lo sucedido en Venezuela con la demora en el informe de los resultados electorales deja incertidumbre. Dice la oposición que tiene datos diferentes a los entregados por la autoridad electoral de ese país. El vocabulario del actual gobierno nos tiene perplejos, la oposición predica la sensatez. Lo anterior es una verdad histórica difícil de refutar.