martes 05 de octubre de 2021 - 12:00 AM

“Construir a partir de coincidencias”

Sus ancestros introdujeron en Santander los primeros arados en hierro, la primera chimenea con fines industriales, la puesta en marcha de la Compañía Eléctrica...
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Referirse a Alfonso Penagos Consuegra es volver la mirada a Mariano, su abuelo y a Eugenio, su tío; evocar su pujanza en el Siglo XlX. El esfuerzo ejemplar de estos hermanos, se traduce en su nieto, empeñado en superar el correr del tiempo. Sus ancestros introdujeron en Santander los primeros arados en hierro, la primera chimenea con fines industriales, la puesta en marcha de la Compañía Eléctrica, malograda gravemente por una crecida del río.

En su taller, entonces en el Parque del Centenario, fabricaban elementos simples como herraduras forjadas y reparaban maquinaria agrícola. Dadas las condiciones de guerra en que se encontraba el país, los Penagos se convirtieron en los más solicitados armeros para construir casquillos, recalzar vitualla y reparar armas, construyeron cañones y acuñaron moneda; las “coscojas” fueron famosas como moneda circulante.

A comienzos del Siglo anterior, comienzan la fabricación de maquinaria agrícola y minera, montajes industriales de tipo mecánico y eléctrico, trapiches, despulpadoras de café, desgranadoras de maíz, trilladoras de trigo y arroz, clasificadoras de granos, rastrillos, picadoras de pasto, trituradoras para minerales, bombas hidráulicas y una lista interminable de productos agrícolas.

Alfonso, autor de esta memoria, la ha intitulado “Cómo construir un imperio a partir de las coincidencias”, escrito con la colaboración de su primo hermano Sergio Rangel Consuegra; nos cuenta sus peripecias por el mundo que ha recorrido vendiendo los productos mencionados. La maquinaria para el proceso del café ha sido su fuerte y por eso las coincidencias de encontrar personas afines al negocio en aviones, hoteles y en muchos lugares recónditos que va narrando país por país.

En Bolivia nos sucedió igual, coca viene y coca va, única forma de sobrevivir la altura de La Paz. El prólogo le fue encomendado a José Sette, Director del Instituto Internacional del Café con sede en Londres. Alfonso es ejemplo de emprendimiento, su habilidad y honorabilidad, las heredó de sus mayores.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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