martes 02 de febrero de 2010 - 10:00 AM

El atentado del 25 de septiembre de 1828 (VI)

El atentado que Santander no conoció y que por fortuna fracasó, desencadenó una cruel persecución contra los conspiradores dirigida por el General Urdaneta, que lo condenó injustamente a muerte y a héroes de la patria como el Almirante Padilla y el Coronel Ramón Nonato Guerra, quienes fueron fusilados y ahorcados en la Plaza de Bolívar.

Santander fue exhaustivamente investigado por su enemigo el General Urdaneta y después de múltiples argucias y arbitrariedades lo condenó a muerte, a la degradación militar y a la confiscación de sus bienes el 7 de noviembre de 1828, en un juicio al que no se le permitió asistir,  nombrar defensor, ni ser oído. Fue juzgado y vencido en juicio con desconocimiento de su fuero militar y con la aplicación de leyes dictadas después del hecho juzgado.

El Consejo de Ministros en forma unánime, las jerarquías católicas, las damas bogotanas, Sucre y Córdoba, le solicitaron a Bolívar la conmutación de la pena por el destierro. Lo envió a Cartagena por el río Magdalena con vigilancia permanente donde el General Montilla lo encarceló ilegalmente en el Castillo de Bocachica porque la sentencia fue destierro y no cárcel.  La presión de familiares, amigos y gobiernos extranjeros hizo que fuera enviado a Venezuela donde el General Páez le concedió salvoconducto para viajar a Alemania.

En Valencia reunió Páez un Congreso que acordó la separación de Venezuela de La Gran Colombia y decidió: 'Siendo el General Bolívar un traidor a la patria, un ambicioso que ha tratado de destruir la libertad del Congreso, lo ha declarado proscrito de Venezuela' y le notificó al Gobierno de La Nueva Granada que para mantener buenas relaciones, Bolívar tenía que salir de su territorio. Sobrevino después la separación del Ecuador de La Gran Colombia por el General Venezolano Juan José Flórez. En el laberinto de su gravedad, ya para morir, Bolívar le escribe desde Barranquilla a Urdaneta, el verdugo de Santander, el 18 de noviembre de 1830: 'El no habernos compuesto con Santander nos ha perdido a todos'.

En el exterior Santander viajó por varios países de Europa donde visitó museos, universidades y a eminentes personalidades políticas y filosóficas que lo acogieron con gran simpatía y admiración. Por Ley del 9 de noviembre de 1831 el Congreso rehabilitó a Santander de todos sus títulos y honores militares y lo invitó a regresar nuevamente a la Patria de la que nunca debió ser expulsado.

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