martes 09 de junio de 2009 - 10:00 AM

El Rodadero

Volver al Rodadero en Santa Marta es recordar una época lejana de nuestra vida. Hace medio siglo era un balneario de segunda porque quienes lo visitaban no tenían la suficiente cultura para portarse en sus bellas playas. Hoy, el Rodadero es un complejo arquitectónico moderno. Conjuntos residenciales, hoteles, albergues y condominios, hacen del lugar uno de los sitios turísticos más bellos del país.

Nos sorprendió el aseo no solo de las calles, sino de las playas y el mar. Sus autoridades se han preocupado para que el lugar ofrezca todas las comodidades que exige el turista. En cada calle hay un policía que se dedica a vigilar y cuidar la ciudad. En las playas vimos agentes en pantalones cortos controlando y ayudando a mantener el orden.

Nos llamó la atención el 'Mundo Marino', acuario que protege la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Al estilo de los principales acuarios del mundo, ofrece una variedad de peces de nuestra región. El turista queda extasiado ante la belleza y exuberancia de nuestras especies que se mueven dentro de estanques de vidrio que ofrecen un espectáculo inolvidable.

Podemos afirmar que el Rodadero es ya una ciudad.  Sus calles muy anchas, sus andenes cómodos y los vendedores de comida ambulantes están situados en sitios en donde no molestan a los caminantes. El Rodadero nos está dando un ejemplo de cultura, aseo, seguridad y belleza del ambiente. Santa Marta cuenta con el centro comercial más lindo de nuestro país. Buenavista tiene todas las de ganar en el concurso arquitectónico de este tipo de edificaciones. No escatimamos la tierra para ofrecer no solo comodidad, sino belleza. Amplios espacios de diez y ocho metros en los corredores, terminan en una fuente luminosa rodeados de inmensas y bien decoradas columnas.

Nos llamó la atención la inseguridad que reina en los servicios de transporte terrestre. En el terminal de buses de Bucaramanga no se hace ninguna inspección a los pasajeros. Recogen gente en la vía y como si fuera poco los conductores manejan en franca tertulia con sus compañeros. En Santa Marta en cambio, fuimos requisados por la Policía. De nada sirvió la inspección porque también recogieron pasajeros durante el trayecto.

Dice la propaganda radial que se tomen los buses en el terminal, pero ¿de qué sirve si la gente sube y baja sin control? Insinuamos que para mayor seguridad de los viajeros, se prohíba recoger pasajeros en la carretera y que sin excepción se haga una rigurosa requisa.

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