martes 12 de abril de 2022 - 12:00 AM

“La Colina” y el museo Gua

En este comportamiento nos reflejamos los santandereanos, no nos une ni la muerte. Los cementerios son una propiedad horizontal y por tal se deben cumplir las normas establecidas

Isabel González Ordóñez, directora del museo Gua, propiedad de Jardines La Colina, continuó con éxito la idea de su mamá, nuestra inolvidable amiga María Cristina Ordoñez Rueda de González, de crear un museo para la ciudad. En pocos años se ha logrado la donación de artículos antiguos que es la fascinación de quienes admiramos nuestro pasado. Bellas piezas han llegado para enriquecer los nichos que albergan una variedad de utensilios usados en épocas pretéritas.

Con motivo de la excavación para nuevas tumbas, se encontraron algunos elementos arqueológicos que el historiador Emilio Arenas ha venido estudiando y que dan fe que en esa área existió una etnia. Su vinculación al cementerio le ha permitido a Emilio organizar grupos de personas para propender por el estudio de nuestro pasado indígena. ¡Qué gran labor educativa! La frescura del clima y el verdor de los prados, son una invitación para la reflexión y el recogimiento.

El cementerio dejó de ser un lugar lúgubre, ahora es un jardín de flores, el trino de las aves le da alegría, la alfombra verde de sus bien cuidados prados, la sombra de los frondosos árboles, el rocío, nos invita a vivir instantes de regocijo espiritual que solo nos puede ofrecer la madre naturaleza.

El cambio en el tejido social de la ciudad se ha reflejado en estos últimos meses al ver los cambios radicales que han venido llegando ante la mirada atónita de quienes por años hemos visitado el campo santo. Veo una desconexión estética, un desdén por el vecino que pretende independizar su tumba de los de al lado. Se abren zanjas divisorias, monumentos de matas o de flores que no concuerdan con la simetría que fue diseñado el cementerio. Llegar a una tumba, ahora resulta peligroso porque ya no existe piso nivelado.

En este comportamiento nos reflejamos los santandereanos, no nos une ni la muerte. Los cementerios son una propiedad horizontal y por tal se deben cumplir las normas establecidas. El diseño de La Colina tiene un parecido al de Arlington, nadie puede hacer modificación alguna a su estructura y por eso sigue siendo tan bello; como deber ser La Colina.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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