martes 28 de enero de 2020 - 12:00 AM

“Los cuentos de Esteban”

Los Cuentos de Esteban nos trasladan al ayer, ese ayer que se extingue y nos va dejando recuerdos y testimonios de una niñez que no conocía las preocupaciones.
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Rafael Saavedra Hernández da comienzo a su última novela hablando de Blackie, un perrito que nos hizo recordar a otro Blackie, hijo de Monita; ella era blanca como un copo de nieve y él negro como un carbón. Era una generación de perritos que por muchos años nos acompañaron. Regalar a Blackie fue doloroso, el cariño y sometimiento eran indescriptibles. Cuando lo entregamos, sintió tristeza, porque nunca imaginó su destino, no obstante que llegaba a un hogar de otro miembro de la familia. Los sentimientos no se cambian de repente. Blackie sintió desprecio, no aceptó la nueva casa y al vernos de nuevo, se escondió para siempre.

También hicimos mandados como Esteban; nuestro parque de hace 8 décadas era el Antonia Santos, en recuerdo de la heroína. Allá jugábamos a la “marisola” con el policía que nos cuidaba y entretenía. Los mandados eran a la tienda de Don Luis, el hotel Real o la Panadería Europea; roscones con bocadillo, submarinos y dulce de platico. ¡Ah tiempos aquellos! Quién pudiera volver a ser niño....

El trompo y las pepas fueron nuestra entretención en compañía de quien fuera con los años Monseñor Isaías Duarte Cancino. La señorita Inés Valenzuela nos enseñó a sembrar plantas para que viéramos germinar sus semillas. El canto de las cigarras era un silbido agudo que penetraba nuestros oídos. Los árboles estaban colmados de esos insectos que cazábamos y exhibíamos como trofeos de una exitosa contienda.

Rafael sigue insistiendo en la enseñanza de nuestra literatura.

Persiste en sus programas en el Centro Colombo Americano al que asiste un grupo de aficionados a la buena lectura. Continúa escribiendo y haciendo reminiscencia de nuestro pasado que se va esfumando sin que nos demos cuenta. Los Cuentos de Esteban nos trasladan al ayer, ese ayer que se extingue y nos va dejando recuerdos y testimonios de una niñez que no conocía las preocupaciones.

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