martes 24 de mayo de 2022 - 12:00 AM

No al pesimismo, si al optimismo

Votemos, pero hagámoslo bien, sin dejarnos alucinar con cuentos infantiles; nuestros vecinos sufren las consecuencias de haber votado mal. Después no hay tiempo de arrepentimientos

Estamos listos para elegir el próximo Presidente de los colombianos. Al unísono debemos estar pendientes del sagrado derecho que tenemos y pensar muy bien la decisión que vamos a tomar. Para fortuna de todos, vivimos en un país libre en donde podemos opinar sin que nadie nos impida defender las ideas. Hay voces que se quejan porque solo cada cuatros años podemos expresamos; olvidan que, en los países que llaman socialistas, nadie lo puede hacer.

Se quejan que la ley es más importante que la gente. ¿Qué tal si funcionara la ley? La justicia es parte fundamental para el buen funcionamiento de un país. La salud viene funcionando de tal manera que es ejemplo en la región. Mal que bien la población está cubierta en su mayoría.

Es cierto que falta avanzar en el campo agrícola, sin embargo, hay grandes empresas que producen para autoabastecernos. Falta, pero la tecnología nos va llevando por los nuevos caminos del progreso. El narco tráfico es el veneno de la nación y del mundo; acaban con los bosques y la naturaleza.

La educación pública que tanto se critica, sin fundamento alguno, nos muestra que egresados de esas Universidades, con motivo de la pandemia, dejaron ver profesionales en todos los niveles, en cargos relevantes como ejemplo para el mundo.

El desarrollo no envenena, por el contrario, estamos viviendo épocas de ciencia y tecnología nunca vistas. La medicina que es para todos, la tenemos al día en relación con el mundo. Se habla que todos deben ir a la Universidad; disparate más grande, quién no pase los exámenes no puede ingresar.

En Colombia lo que sobra son ejemplos de personas que han surgido en medio de la pobreza. Tenemos evidencias de grandes industriales que se distinguen por su tenacidad; el trabajo honrado los dignificó y con constancia han llegado a ser la mejor guía de superación.

Votemos, pero hagámoslo bien, sin dejarnos alucinar con cuentos infantiles; nuestros vecinos sufren las consecuencias de haber votado mal. Después no hay tiempo de arrepentimientos, la realidad es ahora y no mañana cuando los enemigos se perpetúen en el poder como lo vemos en otros países latinoamericanos.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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