martes 08 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

Nostalgia de la fotografía

Hace más de medio siglo alcanzamos a conocer las instalaciones de un estudio fotográfico. En el lugar se conservaban intactos los utensilios que cincuenta años antes se utilizaban para hacer una foto.  Antes de finales del siglo XIX no había energía eléctrica, lo que implicaba que el fotógrafo tuviera que utilizar la luz solar para copiar los negativos en el papel. Como si fuera poco, el papel también tenía que ser preparado porque no existían las importaciones de ese tipo de material.

Nos tocó vivir la época del cuarto oscuro.  Nunca se imaginaron los fotógrafos de entonces que esa dependencia tan importante en el local iba a desaparecer por completo. A nadie le cabía en la cabeza semejante aseveración.  El estudio fotográfico, aunque todavía existe, trata de ser sustituido por pequeños salones sin ninguna majestuosidad.  Los telones, mobiliarios, lámparas y reflectores, son ya cosas de museo.

Las nuevas tecnologías nos han llevado a la utilización de aparatos diminutos.  Se pueden tomar fotografías o hacer filmaciones simultáneamente.  Ahora vienen provistas de localizadores por medio de los satélites; no hay que desarrollar ninguna película.  Se puede corregir, borrar y hacer composiciones, montajes y muchas cosas que los nuevos aficionados van inventando.

Aunque el final de la fotografía estaba previsto, el puntillazo final lo dio la Kodak al eliminar el rollo 35 m.m. tan conocido y usado en el mundo entero.  La fotografía digital ha quedado reinando mientras el hombre inventa otros métodos.  La ciencia no se detiene y continúa sorprendiéndonos por su calidad y eficiencia. La fotografía digital eliminó de un tajo los procesos tóxicos, largos y complejos por solo unos segundos.  De la cámara se baja el archivo al computador, se ven las fotos y el cliente escoge las que quiere imprimir sobre papel.

Hoy día no hay por qué preocuparse en cuanto a la luz, la distancia o la apertura del diafragma.  Además, se pueden tomar cientos de fotografías que se pueden ver en el computador.  Otra ventaja del nuevo sistema es su almacenamiento.   En disco compacto cabe todo lo que uno quiera grabar sin ocupar espacio físico.  Lo más sorprendente es que los mismos celulares son también cámaras de fotografía.

Quienes conocimos y conservamos álbumes de fotos, sentimos nostalgia de su desaparición.  No hay otro remedio que pasarlas al sistema digital para ahorrar campo y dinero.  Cabe preguntarnos, ¿tendrá larga vida y buena duración el nuevo sistema digital?  Digamos que sí, pero esperemos qué más sorpresas nos traerá el futuro como pasó con el daguerrotipo y cuando apareció el papel.

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