martes 01 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

Primeros residentes extranjeros en Santander (II)

Del libro 'Quién es quién en Santander' Anuario 2009 en circulación, extraemos los apellidos que aún nos quedan de aquellos foráneos que se incrustaron en nuestra tierra. Entre los conquistadores llegados a Colombia había muchos judíos españoles. El primer asentamiento hebreo en el país fue en Bucaramanga. Aquí se instalaron judíos alemanes como Koppel, Kopp, Wessel, el sefardi rueda procedente de Pernambuco; el portugués Quiroz; Figueroa y D’Costa, llegados de Curazao. Aún están entre nosotros: Casseres, Cortissoz y Lerner, para citar algunos.

Cuando terminaba el siglo XIX empezaron a llegar a Bucaramanga algunas familias procedentes de Siria. Traían ellas su cultura y muchas iniciativas comerciales que a lo largo de los años hicieron crecer el ejemplo de su bien mudanza. De los nuevos huéspedes nos quedan: Abrahim, Aljuri, Azzaf, Barbour, Nassar, Chalela, Chedraui, Farah, Fadul, Gandur, Habeych, Hakim, Körgi, Lian, Lega, Saabi, Saffi, Sefair y Turbay entre otros.

La lucha a muerte por el predominio de las ideas religiosas extendió en el Medio Oriente el dominio absoluto del Imperio Otomano, bajo el cual sus jefes olvidaron los derechos de los hombres y entonces muchas familias palestinas que guardaban con afecto sus milenarias tradiciones, tuvieron que abandonar su patria en busca del derecho a la vida. Tenemos entre otros a Chaín, Daccarett, Hasbón, Zarruk, Salah y Sus.

Los daneses tuvieron un buen desempeño como técnicos al servicio de la compañía eléctrica de Bucaramanga. El más importante fue Don Christian Peter Clausen Fangel, quien trajo la selección racial, intelectual y moral para imprimir en estas tierras la fuerza, la energía y la dinámica, fruto de la experiencia europea ganada en años de historia y civilización.

Cuando se iniciaba el montaje de la fábrica de textiles franco belga, arribaron a San José de Suaita dos jóvenes que tenían sueños de amor y esperanzas. Adolfo Bergsneider Laures y su esposa Margarita Mahicu. El apellido Puyana con inconfundible etimología española, hunde sus raíces ancestrales del primer inmigrante de Irlanda cuando la familia emigró a la península durante el Reinado de Isabel I y las pasiones religiosas y políticas impedían la tranquilidad. Irlanda fue la patria de los O’Farell. Uno de ellos, Don Francisco Ambrosio O’Farell quién llegó a Santander en 1702, se convirtió en el nobilísimo tronco de los Puyana.

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