martes 19 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

Recuerdo de Roberto Serpa Flórez

Perteneció a una generación que está extinguiéndose y que nos deja recuerdos valiosos por sus ejecutorias en la región.
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Terminó hace más de un año el ciclo vital de uno de los hombres más importantes del siglo anterior de nuestra tierra santandereana. Perteneció a una generación que está extinguiéndose y que nos deja recuerdos valiosos por sus ejecutorias en la región. Nació en la ciudad que tanto amó, nuestra Bucaramanga, en 1925. Su padre fue un hombre prestante en nuestra sociedad, uno de los fundadores del Centro de Historia de Santander.

Muy joven entablé amistad con el galeno que entonces dirigía el Hospital Psiquiátrico San Camilo. El Centro Médico fue creado por la Beneficencia de Santander por Ordenanza de la Asamblea del Departamento, presentada por el Dr. Martín Carvajal Bautista e inaugurado el primero de agosto de 1953.

Fueron sus compañeros de actividad: Héctor García Gómez, Ángel Octavio Villar, Jorge Villabona, Mario Olarte Peralta, Roso Alfredo Cala Hederich, Rafael Azuero Riveros y Álvaro Gómez Vargas.

Se interesó vivamente en la creación de la Facultad de Medicina de la UIS y fue catedrático de varias universidades.

Miembro de Número de la Academia de Historia de Santander y de la Academia Nacional de Medicina, fue un inquieto intelectual, autor de varios libros sobre medicina. Escribió la biografía de su padre y otras publicaciones de carácter histórico.

En nuestra llegada a la academia, compartimos sillón, además del Dr. Serpa, con importantes historiadores ya desaparecidos: Mario Acevedo Díaz, José de Jesús Amaya Mojica, Ramiro Blanco Suárez, Ernesto Camargo Martínez, Antonia Cardozo Serrano, Luis Enrique Figueroa Rey, Alejandro Galvis Galvis, Carlos Gómez Castro, Roberto Harker Valdivieso y una lista interminable de eruditos que extrañamos por sus trabajos intelectuales que ahora reposan en los anaqueles de las bibliotecas.

Hacemos llegar tardíamente nuestra sentida condolencia a su compañera admirable Doña Graciela Izasa Gómez, a su prole y a su primo Lumar Hernando Quintero Serpa, heredero de un apellido que le ha dado brillo y prestigio a nuestra raza. Descanse en la paz eterna.

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