martes 10 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Vicisitudes del Club del Comercio

La Guerra de los Mil Días trajo como consecuencia un nuevo cierre de actividades. Los socios se reunían en casas de familia, al amparo de una clandestinidad forzosa
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El Liceo de Soto, primer nombre del Club del Comercio, funcionó en un local de la Casa Consistorial. El exceso democrático de los socios hizo que su existencia en 1872 fuera efímera. Al año siguiente, los esfuerzos de Don Fabricio González, Nicolás J. Orozco y Nepomuceno Serrano se hicieron realidad con el nombre de Club de Soto.

En 1877 el Club se disolvió ante el fragor de una batalla que vivió Bucaramanga. La Sociedad dio pruebas de su unidad y el Club del Comercio se consolidó sobre todos los obstáculos. Los acontecimientos del 7 y 8 de septiembre de 1879, bautizados como “La Culebra Pico de Oro”, de trascendencia por el asesinato de uno de los socios del Club.

La revolución de 1895 trajo como consecuencia la clausura y disolución del Club, orden del gobierno por tratarse de una asociación desafecta al orden de las cosas existentes que, como hemos visto, llevaba muchos años de existencia. El 14 de octubre de 1896 reabre sus puertas a los socios.

La Guerra de los Mil Días trajo como consecuencia un nuevo cierre de actividades. Los socios se reunían en casas de familia, al amparo de una clandestinidad forzosa, por ello no se escribieron actas, más libros de presentaciones, no se guardaron para la posteridad muchas intimidades relacionadas con aquellos años de incertidumbre y desengaños. El 24 de octubre de 1903 se reabre nuevamente el Club.

Otro episodio fue la Primera Guerra Mundial, varios días el Club cerró sus puertas. Cierre momentáneo lo motivó en 1922 una asonada a la casa de Don Quintilio Gavassa, quién administraba la construcción de la actual sede. En 1923 el Banco de la Mutualidad remata el Club, un grupo de socios asume la deuda. En 1924 se reorganiza el Club. En 1978 huelga sindical prolongada. 2020 fue un año fatal, llegó la pandemia y el Club cerró 16 meses. ¡Renace nuevamente!

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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