Publicado por: Eduardo Duran
Cuando le preguntaron al alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, cuáles eran las razones para que su ciudad hubiera sido escogida como la más innovadora del mundo, de inmediato dijo que la verdad era que no habían inventado nada nuevo que pudiera destacarse, sino que se habían propuesto implementar allí muchas de las cosas ya inventadas: El Metro, el Cable, el Transmilenio, el Tranvía, el aeropuerto internacional, los parques populares, las bibliotecas, las avenidas, los jardines públicos, la optimización de los servicios públicos esenciales, el mejoramiento del espacio público, el desarrollo de actividades culturales permanentes, etc.
Y lo cierto es que a mí siempre me ha quedado sonando una frase que le oí una vez a Alejandro Galvis Ramírez, que decía “A veces no se sabe quién es más inteligente, si el que inventa las cosas, o el que las asimila y las implementa para multiplicar los beneficios”.
Por eso es que creo firmemente en que a nuestros alcaldes y gobernadores lo que les hace falta es noción y visión de mundo: conocer a fondo lo que otros han hecho con éxito, para que lo implementen en sus administraciones y puedan responder con acciones ágiles a toda la problemática que presentan las comunidades locales y regionales.
Si ahora Medellín ha demostrado que no sólo lo ha hecho bien, sino que es la primera en el mundo en innovación superando a ciudades como New York y Nueva Delhi, pues lo que debe hacer el gobierno es promover que esa escuela sea conocida por todos los mandatarios del país, para que abran los ojos frente al campo de acción que tienen, para estar en capacidad de responder a sus compromisos con los electores.
En el país se ha desatado una contratitis perversa que unas veces está mal orientada y otras intencionalmente desviada, para dar cabida a personalismos y a elementos más políticos que prácticos, teniendo como resultado el despilfarro y la carencia absoluta de respuesta a los anhelos ciudadanos.
Qué bueno sería que el gobierno se fijara una meta, ya que tiene la primera de las ciudades innovadoras del mundo, para tener un número determinado de éstas cada año, hasta abarcar la mayoría de las poblaciones del país.
Es una tarea que hay que emprender ya, pues los ciudadanos están cada vez más lejos de que los sueños se hagan realidad.









