viernes 05 de junio de 2009 - 10:00 AM

Dos hechos para meditar

El primero tiene que ver con la decisión del Gobierno del Brasil de suspender el requisito de cualquier documento adicional al pasaporte a los colombianos para ingresar a ese país, hecho generoso y revelador de sincera amistad binacional, que se asocia a otra positiva situación ya registrada recientemente y que tiene que ver con la autorización para las Fuerzas Armadas de ambos países de realizar persecuciones hasta 50 kilómetros dentro de los respectivos territorios, cuando se esté frente a hechos de persecución de delincuentes que quieran aprovechar la situación de frontera para burlar la acción de las autoridades.

Sin duda alguna estos acontecimientos corresponden a una nación que quiere una integración real, que es solidaria con un país amigo y que además desea colaborar con pragmatismo en la solución de los problemas del vecino y de aquellos que les son comunes.   

Contrasta esa actitud con la de otros países de mucha más tradición de hermandad, vecindad e historia común, que antes que idear procesos integracionistas o por lo menos facilitar los existentes, se empeñan en generar toda clase de situaciones perturbadoras que crean dificultades, entorpecen el camino ganado y despiertan mezquindades e insanos propósitos. ¿Dónde está quedando el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, quien decía a grito entero 'Unión, unión, unión', palabras que se encuentran plasmadas en letras de molde en la frontera Colombo-Venezolana? ¿Dónde queda el principio fundamental que enmarca la hermandad y la cooperación si lo que se exhibe es la hostilidad, la malquerencia y hasta la agresividad?

Buena lección la que ha dado Brasil por partida doble, que debe ser analizada por los reformadores de última hora, en estas horas aciagas y de desviado protagonismo.

El segundo hecho se relaciona con la adjudicación del contrato que acaba de hacer el Ministerio de Transporte para la construcción de la vía Bucaramanga-Cúcuta a doble calzada por valor de 295.000 millones. Una noticia que suena bonita, pero a la cual hay que resolverle largos interrogantes, pues no conocemos cuál será su real trazado, cuándo se iniciarán los trabajos, ni cuál va a ser su cronograma de trabajo.

Las autoridades y los gremios regionales tendrán que estar muy pendientes de conocer de cerca estas informaciones, ya que promesas ha habido muchas, mientras las soluciones siempre han estado demasiado lejos, mientras las posibilidades de desarrollo continúan aplazadas indefinidamente.

Hay que admirar los buenos propósitos, pero éstos deben estar acompañados de hechos ciertos y tangibles que permitan la materialización de los objetivos.

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