viernes 22 de abril de 2022 - 12:00 AM

El agua: entre amor y dolor

Lo que estamos viviendo por estos días, con el drama de las fuertes lluvias que tienen desesperado a todo el país, no es otra cosa que la cuenta de cobro del planeta por el daño que el hombre le ha causado
Image
Columna de
Eduardo Durán

El efecto climático nos suele pasar de manera frecuente su dolorosa factura. En épocas de verano escasea el agua y el 70% de las poblaciones de Colombia pasan aprietos para poderse proveer del precioso líquido, en donde podemos apreciar no solo restricciones para el consumo humano, sino cosechas arruinadas, embalses en mínimos niveles, mortandad de animales e índices de calor que atormentan diferentes zonas del país.

En invierno el panorama se va al otro extremo: las aguas causan inundaciones en ciudades y campos y las vías aparecen con derrumbes.

Es el desequilibrio total, la presencia de extremos abrumadores y todo por culpa del hombre que no ha obrado con responsabilidad y mas bien ha vivido del abuso y del aprovechamiento indebido de los recursos naturales, sin medir nunca el daño que le está causando al planeta.

Cuando las noticias nos dan cuenta de los millones de hectáreas que son taladas, del crecimiento desbordado de las ciudades en medio del cemento sin dejarle espacio a la naturaleza, y cuando vemos que ríos y quebradas son hilos de agua sin naturaleza, entonces podemos comprobar que hemos vivido en un ambiente en donde el hombre ha sido indiferente y ha crecido sin conciencia frente al medio ambiente, lo que significa que no lo acompaña ningún espíritu de preservación y ningún sentimiento de responsabilidad.

Lo que estamos viviendo por estos días, con el drama de las fuertes lluvias que tienen desesperado a todo el país, no es otra cosa que la cuenta de cobro del planeta por el daño que el hombre le ha causado.

Pero lo grave del caso es que no se adquiere conciencia porque no hay educación y no existen tampoco autoridades que impongan un orden y sean capaces de identificar las acciones constantes que hay que emprender. Las noticias que se originan en los organismos ambientales en el mundo, nos viven advirtiendo del daño causado y los efectos que se desprenden; la presencia de los climas también, tal como lo vemos en este momento dramático, pero los responsables siguen pensando en que el medio ambiente es un tema de los ambientalistas intensos y no de prioridad gubernamental ni de compromiso social.

Ahí continuaremos entonces registrando desastres y padeciendo angustias, mientras el planeta nos grita y nos suplica que actuemos.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad