viernes 01 de mayo de 2020 - 12:00 AM

El empleo es la clave

si no se diseñan y concretan las ayudas, éstas pueden llegar muy tarde, cuando el efecto ya haya producido un daño difícil de reparar.
Escuchar este artículo
Image
Columna de
Eduardo Durán

Desafortunadamente la presencia de la pandemia del Coronavirus, sorprendió a Colombia cuando sus indicadores de desempleo habían crecido y sobrepasado nuevamente los dos dígitos, circunstancia que ha hecho mas dolorosa esta situación, pues se ha sumado todo lo que se desprende de las empresas que cerraron su operación, en donde es claro advertir que en un país con 50% de informalidad y con un alto porcentaje de empresas que se ubican dentro del espectro de la pequeña y mediana organización, sostener los puestos de trabajo es una tarea muy difícil para muchos e imposible para otros, pues los débiles estados de caja, conducen al desangre financiero total.

Son muchas las propuestas que se han ventilado y ya un buen número materializadas en actos de gobierno que tienden a paliar la situación. Pero precisamente por lo imprevisible de la misma y por lo insospechado del tamaño de los efectos, es que a medida que avanza el tiempo, vemos que la fuerza de trabajo cesante, amén de aquella que ve disminuido sustancialmente su nivel de ingreso, va a significar que el consumo baje dramáticamente y que el fenómeno social se vea afectado de manera preocupante.

Es por esta razón que se requiere avanzar muy rápidamente sobre los efectos que se padecen en cada uno de los sectores económicos, pues si no se diseñan y concretan las ayudas, éstas pueden llegar muy tarde, cuando el efecto ya haya producido un daño difícil de reparar.

Hemos visto a los gobernantes de Francia, Italia y Alemania decir que van a aplicar capital a muchas empresas, comenzando por las del sector aeronáutico, por ser fundamentales para el desarrollo y por tener un gran número de trabajadores a cargo. ¿Por qué no pensar aquí, en que además de aplicar créditos, también se piense en otros instrumentos de salvamento?

Y por qué no, pensar en una línea especial para pequeñas empresas en donde se contemple la posibilidad de un espacio de capital no reembolsable.

De todas maneras tenemos que observar lo que está pasando en el mundo; además de los casos arriba expuestos, no podemos olvidar que otros países han ido mucho más allá para proteger a sus empresas, como Perú, en donde ya comprometió recursos que llegan al 9.2% del PIB, Chile 5.9% y Colombia apenas llega al 3.2%; o como Argentina que anunció que pagará parte de las nóminas de las empresas hasta de 800 empleados. El caso es tan apremiante, que una economía como la de Estados Unidos, la primera del mundo, ya pasó de tres millones de desempleados, a 22.

Creo que se necesita con urgencia gastar parte de las reservas internacionales que en este momento llegan a los 55.000 millones de dólares.

Mientras tanto, sería bueno preguntar ¿Cómo se va a ayudar a financiar a todos los estudiantes universitarios, que no van a contar con recursos para ingresar o continuar el próximo semestre?

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad