viernes 14 de agosto de 2009 - 10:00 AM

¿Qué lecturas tienes?

Ahora que llega nuevamente la Feria del Libro a Bogotá, con la connotación continental que se ha sabido ganar, los medios vuelven con sus consabidas entregas de toda clase de historias para persuadir a las personas para que hagan esfuerzos mayores que tiendan a intensificar el hábito de la lectura, tan bajo todavía en nuestro medio.

Mientras en países desarrollados el promedio puede estar en 25 libros por persona al año, en el nuestro apenas pasa de uno. No es otra cosa que el reflejo del poco incentivo que imparten los padres y los profesores en todos los niveles de la educación.

En una oportunidad leí una historia de un académico, profesor de universidad y ex ministro del Medio Ambiente, que decía que uno de sus profesores en los Estados Unidos tenía una manera muy particular de indagar por la efectividad de los maestros en las aulas, y era preguntándoles a los alumnos qué lecturas tenían en cada una de las materias que cursaban.

La respuesta era casi siempre vacilante, cuando no contundente: 'Apenas los apuntes de la clase'.
Esto hacía afirmar a aquel docente que los profesores no exigían un buen volumen de lecturas, porque ellos también eran cortos en esa actividad, lo que hace pensar que la educación que se imparte es apenas de brochazos de conocimiento, que rápidamente se olvidan porque los aprendices no experimentan la posibilidad de acceder al conocimiento profundo que es el que está en los libros y no en las menciones tangenciales de los maestros en las aulas de clase.

La lectura es una disciplina que exige hábito y consagración; no es fácil amoldarse de la noche a la mañana, pero hay que comenzar por un proceso que poco a poco tiene que ir intensificándose hasta colmar la ansiedad del conocimiento, de tal manera que se torne una costumbre insustituible, es decir, que no sea reemplazable por el cine, ni por la televisión, ni por la lectura de fragmentos parciales de la prensa que producen apenas asomos de lo que puede ser un contenido, lo que nos debe llevar  obligatoriamente a un libro para  estar en capacidad de comprender y dominar determinado tema.

El hábito de la lectura debe nacer en los hogares por la iniciativa de los padres y es una obligación de los maestros tener altos niveles de exigencia en esta materia, pues al fin y al cabo son los responsables de que sus alumnos lleguen a comprender con suficiente profundidad la materia que pretenden enseñar. Que esta feria del libro sea en verdad un elemento de motivación, si es que queremos avanzar en materia de conocimiento.

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