viernes 27 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

La incertidumbre para la infraestructura

Los alcaldes y gobernadores tienen que ser claros y deben proceder a manifestar a qué se comprometen frente a las obras que vienen en curso o que ya están estructuradas para iniciarse.
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Columna de
Eduardo Durán

Viene el tránsito de gobierno en alcaldías y gobernaciones, y aparece la incertidumbre para las obras que se vienen ejecutando o las que han avanzado en su estructuración.

Lo que se acostumbra observar es el escenario en donde los nuevos mandatarios difieren de lo que encuentran sobre las mesas de trabajo y comienzan a aplicar la influencia del poder para paralizar proyectos, con las consecuencias que eso tiene para las aspiraciones de la población, y desde luego para los presupuestos de las entidades implicadas.

Aquí es cuando aparecen los celos personales, los resentimientos políticos y la envidia que corroe y destruye, sentimientos perversos que terminan imponiéndose sobre las necesidades de la población.

Paralizar una obra por caprichos personalistas me parece una actitud criminal, que debe investigarse para que se deduzca el grado de responsabilidad y se aplique el rigor de la justicia en cada caso.

Los organismos como la Contraloría y la Procuraduría deben hacer serias advertencias sobre este tema, y anunciar las investigaciones inmediatas frente a las denuncias que se llegaren a presentar.

En medio de este panorama, se debe recibir como un buen augurio el anuncio hecho por la jefe de empalme de la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, quien representando a un modelo totalmente distinto del que venía administrando la ciudad, reconoció la importancia de los proyectos que se vienen ejecutando y se consideró gratamente sorprendida por los mismos.

Los alcaldes y gobernadores tienen que ser claros con sus gobernados y deben proceder a manifestarles a qué se comprometen frente a las obras que vienen en curso o que ya están estructuradas para iniciarse. No es otra cosa que un acto de honestidad y transparencia. Igualmente la ciudadanía tiene que jugar un papel más activo y debe exigirles claridad a los nuevos funcionarios, para poder tener un escenario verosímil sobre el cual actuar. La veeduría ciudadana suele ser la mejor inspección, vigilancia y control, razón por la cual deben estructurarse procedimientos para la actuación efectiva en esta materia, de tal manera que sea posible asegurar la efectividad de las inversiones y la transparencia en la utilización de los recursos.

El catálogo de obras abandonadas en Colombia es grandísimo, y a él se han referido en muchas oportunidades los medios de comunicación y algunos organismos de control. Si no se inicia una acción concreta y contundente para evitar ese desastre, los recursos públicos continuarán en un escenario irremediable de alto riesgo.

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