viernes 21 de agosto de 2009 - 10:00 AM

La lección no se ha aprendido

Cumplidos 20 años de la muerte de Luis Carlos Galán, nos encontramos frente a una cruel realidad, al registrar que su enorme legado de cultura política no se ha cumplido después de dos décadas de ausencia.

Galán irrumpió en el panorama electoral con su movimiento del Nuevo Liberalismo, oponiéndose a la clase dirigente tradicional de su partido a la que sindicaba de abandonar los ideales de su filosofía y refugiarse en prácticas clientelistas y de mecánica política, apartándose de esta manera de los grandes intereses nacionales y de lo que debía ser el trabajo constante por alcanzar un nuevo horizonte para el país.

En sus discursos no se cansaba de repetirle al electorado que una victoria para que realmente fuera victoria, tenía que ser digna, o si no, no era victoria. Esto significaba que había que abandonar las prácticas clientelistas y fijarse metas ambiciosas frente a los grandes temas de interés nacional, pues advertía que al avanzar en medio de una anestesia aplicada a los problemas fundamentales, éstos estallarían tarde o temprano en situaciones incontenibles y de efectos perversos que le harían mucho daño a los colombianos.

Dicho y hecho: la politiquería y el clientelismo fomentaron la corrupción, el saqueo del Estado, el ingreso de fenómenos como el narcotráfico y el paramilitarismo y la ausencia de censura y castigo a esas malas prácticas significó la patentación de la terrible tesis de que en política todo era valido con tal de ganar una elección.

Hoy las consecuencias están a la vista: Una nación que no ha crecido al mismo ritmo que otras; unas obras fundamentales aplazadas indefinidamente; el narcotráfico eliminó a Galán y de paso permeó todas las estructuras del Estado, y quien lo creyera, la guerrilla que pregonaba una justicia social se convirtió en el más efectivo sustento de los caérteles de la droga.

Y vino también el paramilitarismo, hasta exhibir el escenario de hoy cuando medio Congreso ha sido procesado por la Justicia porque sus miembros fueron elegidos con la contribución efectiva de esas fuerzas criminales.

Y la impunidad frente a los saqueadores del Estado sigue campante, porque el pueblo no se ha decidido a tomar cuentas y a exigir esa transparencia de que Galán hablaba, a la hora de depositar un voto en las urnas y de utilizarlo como una herramienta que premia el buen desempeño o que castiga a los oportunistas y corruptos que fueron inferiores y se aprovecharon indebidamente de un mandato que les fue concedido.    

¿Hasta cuándo? Hasta que la conciencia y la responsabilidad pesen más que cualquier interés personal y hasta que el elector sea verdaderamente reflexivo y se dé cuenta que su voto vale y de que lo que se elige no es más que el producto de su decisión. 

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad