viernes 15 de enero de 2021 - 12:00 AM

Los comportamientos conspirativos

El factor emocional está dominando el mundo, nadie analiza, sopesa, mide efectos de lo que va a decir, y muy a propósito, la sociedad de hoy parece gozar del espectáculo y del daño...
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Columna de
Eduardo Durán

El mundo moderno de las comunicaciones está expuesto, a que en cualquier momento se utilicen las armas de las redes sociales no solo para acabar con el prestigio de una persona, causándole todo el daño posible, sino para producir verdaderos atentados en donde está expuesto el interés general y el de las instituciones.

En estos días pudimos comprobar que un Twitter, nada menos que del presidente de los Estados Unidos, provocó todo un atentado contra la democracia del país, en un lamentable hecho que terminó en la toma del Congreso por parte de una multitud de manifestantes furiosos, que no fue posible contener por las fuerzas del orden.

Estamos comprobando que en las redes sociales se pueden colocar verdaderos petardos, pues cada vez que alguien tiene rabia, resentimiento y móviles pasionales, resuelve colocar allí mensajes con contenidos explosivos que hacen daño.

Fuera de eso existen personas, como el presidente Trump, o cualquier otro con representación política o social, que tienen seguidores y que ellos interpretan a fe ciega el mensaje, para seguirlo al pie de la letra con toda clase de reacciones absurdas e incontrolables.

Estar en una red social, significa poner en práctica una serie de valores y de responsabilidades, absolutamente indispensables dentro de una sociedad, que va a ser la receptora de esos mensajes, y en donde se reflejarán muchos sentimientos y provocaciones. Estamos en un mundo diverso, en donde existen muchas formas de pensar que hay que respetar y valorar.

Tal vez aquí está la razón por la cual muchas personas se están retirando de las redes sociales, pero además de los grupos de chat, en donde permanentemente a los integrantes de los mismos se les olvida que hay gente que piensa distinto y terminan agrediendo con sus opiniones y con sus intromisiones absurdas.

Definitivamente el nivel cultural hoy en día es precario, y el respeto se ha olvidado definitivamente. Se habla de regulación de las redes sociales, pero eso parece no importar, lo que hace que esos canales estén disponibles para despachar todo tipo de agresiones, sin importar su efecto. El historiador Jorge Orlando Melo ha dicho que “a partir de las impresiones de la información y de la manipulación de las emociones, se montan argumentos peligrosos”.

Y tiene toda la razón, estamos permanentemente asomando peligros que generan sentimientos de violencia y de perturbación, que hacen que la sociedad esté cada vez más convulsionada y expuesta. El factor emocional está dominando el mundo, nadie analiza, sopesa, mide efectos de lo que va a decir, y muy a propósito, la sociedad de hoy parece gozar del espectáculo y del daño, y de las miserias del comportamiento.

La gente hoy se recrea despertando temprano y acostándose tarde, para caer en las redes de conspiración que están ahí presentes, deseosas de actuar y de mantener el grado de artimaña, insidia y complot.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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