viernes 07 de mayo de 2010 - 10:00 AM

Los dólares del petróleo

El Gobierno tiene presupuestado que en los próximos años va a ocurrir una bonanza en los ingresos provenientes del petróleo, derivados de la mayor producción que en estos momentos se experimenta y de los cálculos estimados de los nuevos hallazgos.

La propuesta es la de ahorrar un poco ese nuevo ingreso y dedicar otra parte al pago anticipado de la deuda externa para bajar la cuenta de intereses. En cuanto a lo que es indicado hacer, resulta loable que se piense en términos conservadores, para no provocar incrementos inusitados del circulante que eleven la inflación o para evitar despilfarros en el gasto que después haya que lamentar, como es el caso consuetudinario de la utilización de las regalías por parte de la mayoría de las regiones.

Pero nos parece que frente a esa perspectiva, es necesario pensar con un criterio más pragmático y con algo de visión futurista. No podemos perder de vista que la deuda del gobierno pasó de representar el 48.6% del PIB en el 2002, al 38.5% en el 2009.

Esta cifra nos indica que el estado de los empréstitos no es alarmante ni angustioso, lo que nos hace pensar que si en verdad existen algunos créditos contraídos a tasas muy altas, éstos deben cancelarse para evitar sobrecostos gravosos, pero es importante pensar en que la oportunidad que vamos a tener de ver incrementados los ingresos en dólares, debe ser aprovechada también para apalancar inversiones altamente productivas para el país y de las cuales se van a derivar beneficios inobjetables hacia el futuro.

Yo pensaría que una distribución de esos recursos tendría que advertir tres escenarios: Una parte debe ir al ahorro, pues la previsión hace generar situaciones favorables en momentos de crisis. Otra debe dedicarse a pagar deuda, pero sólo aquella que esté en condiciones por encima de las normales que para ese tipo de operaciones. Otra parte debe dedicarse a inversiones en dos sectores fundamentales: Educación e infraestructura productiva.

Si invertimos en educación, estaremos fortaleciendo el capital humano, esencial para experimentar altos niveles de productividad, y si logramos salir cuanto antes del retraso que existe en la infraestructura nacional, estaremos apalancando el sector productivo para que pueda realizar su ciclo en condiciones favorables frente al resto de las economías del mundo.

La ley que se pretende tramitar para crear herramientas que aseguren un buen manejo de los recursos de esta bonanza que se advierte, necesariamente tendrá que mirar estos tres frentes, ante los cuales es necesario crear instrumentos para que la utilización de los recursos sea diáfana, futurista y acertada a las exigencias nacionales.

Apostilla

Lamento profundamente la muerte de Alfredo Silva Valdivieso, un jurista de larga trayectoria, ex director del Diario de Bucaramanga y uno de los fundadores de la Fundación Participar a la que tanto aportó en beneficio de su Departamento.

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