viernes 25 de marzo de 2022 - 12:00 AM

Mi experiencia como jurado electoral

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Columna de
Eduardo Durán

Tuve la oportunidad de participar en la jornada de verificación de las elecciones parlamentarias y de consulta interna de los partidos, para la escogencia de candidatos presidenciales. Recibí una comunicación el viernes 11 de marzo, para presentarme en Corferias el domingo a las 3:30 de la tarde, en donde debíamos esperar los resultados de las 109 mesas de la localidad de Usaquén de Bogotá. Trabajamos desde esa tarde y todos los siguientes días, hasta el sábado 19, en jornadas de 9 a.m. a 9 p.m. Lo hicimos sin pausa, apenas con un brevísimo receso para almorzar. El trabajo fue demasiado intenso, en donde fue posible observar un muy deficiente trabajo por parte de los jurados de las mesas de votación.

Cada acta de mesa estaba firmada por seis personas, pero en ellas se observaban fallas protuberantes como que la cantidad de votantes no coincidía con el total de votos, error que fácilmente pudo haber sido detectado si el conteo lo hubieran hecho por lo menos dos de las seis personas. También fue posible observar que, al llenar los formularios de la mesa, procedían a señalar las casillas no utilizadas con una X, que al ser colocada de manera rápida, a veces parecía un cuatro, otras un siete y cuando colocaban las dos rayas separadas parecía un once. Esta situación ocasionaba una dificultad enorme, no porque se advirtiera un fraude, sino un indebido llenado de la información, situación que se hubiera podido omitir, si en vez de utilizar una X, se hubiera podido utilizar un asterisco (*). La consecuencia era una actividad dispendiosa, pues había que abrir nuevamente las bolsas que contenían los votos y proceder a un reconteo manual de cada uno para verificar la suma exacta.

A su vez, era también posible apreciar que aun llenando bien las casillas, los conteos no coincidían en la suma de las cifras de todas las casillas, cosa también remediable, si la operación aritmética hubiera sido supervisada por lo menos por dos personas.

Estas fallas producen incertidumbre entre los testigos de los partidos, se llega hablar de posible fraude, pero la verdad es que lo que pudimos observar fue fallas elementales de procedimiento, para lo cual deben estar mejor preparados los jurados de las respectivas mesas. Es necesario instruir más, y advertir sobre las consecuencias de un mal llenado de la información. No es posible que, participando seis personas por mesa, se puedan observar fallas tan elementales, que lleguen a producir escozor en los partidos e incertidumbre en la ciudadanía, así como desconfianza en el proceso. Ojalá para estas dos elecciones, primera y segunda vuelta de elección presidencial, sea posible purgar esas preocupantes e inadmisibles fallas.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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