viernes 26 de junio de 2009 - 10:00 AM

Santander y dos personajes meritorios

El Ex presidente Belisario Betancur y su esposa Dalita Navarro, son dos personajes verdaderamente atrayentes que cada vez están más vinculados a Santander. No solo el hecho de haber fijado su hogar alterno en la apacible y evocadora Barichara, sino la circunstancia de verse cada vez más comprometidos con la idiosincrasia de nuestras gentes, con nuestra cultura, con el paisaje abrupto, imponente, lleno de contrastes y de evocaciones.

Belisario, como lo llama con cariño la gente del común, vibra de emoción con la literatura santandereana, con la historia, con sus personajes a los que revive en sus escritos, como ocurrió recientemente con el insigne poeta Tomás Vargas Osorio en un ensayo leído en la Academia de Historia de Santander y que Vanguardia obsequió a sus lectores en dos entregas, después de haber conmovido a los asistentes al acto con las más atrayentes facetas de un intelectual de una talla insuperable, hoy casi olvidado.

De ese discurso, quiero resaltar una frase de Betancur 'Según Barrera Parra, en buena hora todas las fuerzas de Santander se conjugan para la creación de una nueva mística que enaltezca aquella patria con la dulzura de una naranja al mediodía, cantada por Vargas Osorio. ¡Santandereanos, siempre adelante!'.
Aquí la expresión vibrante de un enamorado de nuestra tierra, que capta en cada una de sus expresiones el enorme significado de lo que ha sido nuestra raza y de lo que simboliza la tradición de nuestra familia en cada uno de los detalles que rodean nuestros pueblos. Belisario Betancur es hoy tan santandereano como cualquiera de los que se proclaman dueños de la heredad y esa condición debe significar un motivo de orgullo para todos a quienes nos palpita el hondo sentimiento de nuestra tierra y nuestra raza.

Pero junto a él, su esposa Dalita ha encontrado razones insuperables para amar esta tierra generosa, pintoresca y anhelante.

Dalita se ha convertido en un símbolo de Barichara; se ha compenetrado con su cultura, con el paisaje, con sus gentes, y su amplia y dulce sonrisa, unida a la expresión incomparable de sus ojos, no muestran otra cosa que el afecto y la alegría por esa región que reúne un sentimiento incomparable que conjugan el paisaje con la historia y la cultura. Por eso ella que es además artista ha logrado darle plasticidad a sus obras en medio de un ambiente verdaderamente inspirador. Allí ha fundado una escuela de artes y oficios en donde han emprendido la marcha talleres de arcilla, cerámica, hierro, orfebrería, pintura, tejidos y se dictan conferencias sobre aspectos culturales con invitados de gran connotación. A su vez ha llevado instituciones como el café Juan Valdez y le ha dado vida a un restaurante de un especial refinamiento puesto al alcance de cualquier comensal.

Muchas cosas positivas se pueden decir de esta excepcional pareja, pero como el espacio no alcanza, por ahora repetimos con Vargas Osorio, que para Santander han aparecido como 'Una naranja al mediodía'.

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