viernes 10 de enero de 2020 - 12:00 AM

¿Se necesita el tren?

La región es la que debe saber a qué aspira, y sobre objetivos concretos trazar las hojas de ruta.
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Columna de
Eduardo Durán

Esa es la pregunta que no nos hemos hecho los santandereanos, ni tampoco nos hemos preocupado por encontrar una respuesta.

Cuando al gobernador saliente de Cundinamarca, Jorge Rey, se posesionó, dijo que trabajaría por el tren de cercanías para unir a los municipios de Fontibón, Funza, Mosquera, Madrid y Facatativá. Metió la cabeza, hizo los estudios, logró el apoyo de Bogotá y consiguió la cofinanciación del proyecto, que esta semana se adjudicó a un consorcio Chino.

En ese acto se anunciaron dos nuevos proyectos: Un tren para unir a Bogotá con Zipaquirá, y otro para Soacha. En ese sentido el alcalde de Cali anunció que sacará adelante, junto con la gobernación, un proyecto de tren para unir a todos los municipios cercanos a la capital del Valle.

Y para completar esta ola, el alcalde de Medellín también anunció que su prioridad es unir a los municipios del Valle de Aburra con un sistema férreo.

Y viene en marcha la recuperación de la red de La Dorada a Santa Marta y de esta ciudad a Buenaventura, para lograr la comunicación entre las dos costas.

Esto nos lleva a pensar, que definitivamente Bucaramanga tiene que recuperar su sistema de tren para conectarse con Barrancabermeja, en donde además de encontrarse con la red nacional, también se acercará al río Magdalena, que poco a poco está recuperando la navegación.

Esta sería la oportunidad para lograr una conectividad muy interesante para el sector productivo, que debe además estar acompañada de la decisión de exigir la doble calzada de la vía Zipaquirá-Bucaramanga y de esta capital hacia Cúcuta.

Si estos proyectos no se materializan, la región se quedará atrasada frente a los otros grandes centros urbanos y habrá que esperar décadas para que se vuelvan a proyectar. Sin conectividad eficiente, no habrá oportunidades para el sector productivo.

Tenemos que acordarnos que el proyecto de Metro para Medellín contó con la oposición nacional, pero los antioqueños lo hicieron persistiendo sin desfallecer.

A Santander le quieren vender la idea desde Bogotá, que esos proyectos no son viables, porque no cuentan con los flujos requeridos, y nos tragamos el cuento enterito y así viviremos resignados a estar dentro de la precariedad y dentro de lo poquito. La región es la que debe saber a qué aspira, y sobre objetivos concretos trazar las hojas de ruta.

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