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Eduardo Durán
Jueves 11 de enero de 2024 - 12:00 PM

Tareas urgentes

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En medio de la incertidumbre por el comportamiento de muchos de los indicadores de la economía, vale la pena pensar en las acciones urgentísimas que es necesario tomar para enderezar el rumbo y rescatar la confianza entre los actores económicos.

El haber crecido sólo al 0,9 % en el año que acaba de terminar, significa que estaremos por debajo del promedio mundial y del de América Latina, situación que nos coloca también por debajo de esas zonas frente a la perspectiva para este año, pues el estimativo es apenas de 1,8 %. Si tenemos en cuenta que el crecimiento del 2022 fue del 7,5 %, podemos hablar claramente de un estado de decrecimiento.

Si bien es cierto ha sido posible disminuir un indicador importante como es el de la inflación, que cerró el año con 9,28, éste todavía sigue siendo alto, e implica esfuerzos mayores, para que también se vea una repercusión en las tasas de interés, que se mantienen elevadas, significando un obstáculo para la inversión, por lo que significa el impacto del costo del dinero.

Teniendo en cuenta los esfuerzos que hay que desplegar, nos parece importante centrar el trabajo en equipos altamente especializados, que se encarguen de diseñar las condiciones para el repunte de los sectores que requieren mayor atención.

En primer lugar, es necesario repotenciar los motores del sector industrial, pues el año que termina tuvo un crecimiento negativo del 6,2 %, cifra que preocupa por todo el significado en la producción y en el empleo.

En segundo lugar, La inversión en general tuvo también una caída negativa del 11 %, reflejada en lo que corresponde al sector privado en -8,9 %, la pública -24,6 % y la externa - 33,5 %. Debe pensarse en un mayor estímulo para el sector privado, en una dinámica mucho más elevada en la inversión de los recursos públicos como aquellos que tienen que ver con el sector de la infraestructura, que decreció un 15 %, y en adelantar una campaña de confianza inversionista para los extranjeros, de tal manera que pueda ser posible atraer dineros del exterior para ser inyectados a la economía nacional.

De otro lado, merece especial atención el sector de la construcción, que en lo que tiene que ver con vivienda, cayó a -7,7 %. El tema de la vivienda es de una enorme sensibilidad social, pues resulta ser el sueño de los que no tienen hogar propio; además ese sector es uno de los que más estimula el empleo, pues recoge buena parte de la mano de obra no calificada, que es la de mayor sensibilidad social.

Y por último, el sector agropecuario, cuyo crecimiento ha estado cercano al 2 %, requiere un fuerte impulso, para de esta manera presionar la baja de la inflación.

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