viernes 22 de mayo de 2009 - 10:00 AM

Un saneamiento básico

El Gobernador Horacio Serpa ha sorprendido con el razonable manejo que le ha dado a las finanzas públicas del Departamento. Al encontrar un alto endeudamiento con inminentes embargos y con compromisos de pago por diferentes conceptos producto de una acelerada contratación, pidió prudencia y paciencia al sistema financiero, solicitó apoyo a los diversos organismos nacionales, redujo el gasto improductivo y se puso en la tarea de acopiar recursos para salir del atolladero que amenazaba con el caos y la parálisis.

Mientras acudía a toda clase de estrategias para financiar sus gastos inmediatos, fue trabajando con dedicación en un plan de desarrollo, que le permitiera por lo menos un atisbo a lo que eran las necesidades reales y prioritarias de la región.

En este escenario descrito, no había gasto porque era necesario pagar la deuda que atormentaba y desprestigiaba, y después de un tiempo prudente logró dos cosas significativas: Una, ganarse el reconocimiento de Planeación Nacional como el mejor plan de desarrollo logrado por región alguna; y otro, pagar los pasivos insolutos que había heredado de sus antecesores.

En estos momentos el panorama es despejado y seguro, y después de haber logrado reducir las incomprensiones hasta de muchos de sus amigos, podrá estar en capacidad de atender los anhelos de las diferentes regiones del Departamento sobre la base de un estudio serio que será una carta de navegación para todas sus dependencias en materia de inversión planificada.

En medio de la inmediatez que suele reinar en los escenarios públicos este manejo prudente y futurista reviste la mayor importancia, pues ya lo decía un celebre pensador que es deber del gobernante actuar no en procura de las próximas elecciones, sino de las próximas generaciones.

Dos cosas suelen invadir a los mandatarios de turno: una, gastar de manera desmedida y sin previsiones, y otra, atender compromisos personalistas sin obedecer los dictados de la serenidad, la responsabilidad y la capacidad de pago y eso los termina llevando al desastre, porque hacen la tarea al revés.

Son pocos los ejemplos que se pueden exhibir en materia de juicio y cordura a la hora de invertir y la lección que le dio a Bucaramanga hace ya un par de décadas Carlos Virviescas Pinzón, que logró sobreponer la planeación como herramienta indispensable para la inversión, no fue fácil volverla a observar y es por eso que ahora hay que celebrar la orientación que el doctor Serpa ha dado a su gobierno.

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