Publicado por: Eduardo Muñoz Serpa
La revista Semana que está circulando publica una columna de opinión de Daniel Coronell que contiene una sólida denuncia periodística sobre el trasfondo y la razón verdadera de varias publicitadas actuaciones parlamentarias del representante a la Cámara por Santander, Holguer Díaz.
Al desnudar a tal congresista el perfil que surge no es el de un prócer, ni tras de sí se ve un aura de esperanza para un pueblo; aparece la sombra de alguien cuyas debilidades y ambiciones tienen más peso que las virtudes que en su favor se puedan argumentar.
Estamos huérfanos de dirigentes de valía. En las curules del Congreso, por Santander no toman asiento dirigentes de mente clara y conocimiento cierto de lo que son las ideas políticas, ni doctos en la determinación de los elementos del Estado, ni en las características del poder en el Estado de Derecho, ni capaces de capitanear una idea cimera. Allí, en nuestro nombre, contestan a lista personas duchas en menesteres más terrenos.
Si, santandereanos diestros en la mecánica electoral, sagaces en el mantenimiento de una ‘clientela’ ávida de cargos burocráticos, peritos en brincar de un partido a otro para mantenerse en sus curules, habilidosos en saber permanecer en la ‘rosca’ que gobierna la región, fogosos en el ‘arte’ de colarse al despacho de altos funcionarios estatales para hacerle un favor a cualquier don Sabas.
Oír la intervención de un congresista santandereano en las plenarias de las Cámaras, causa sonrojo.
Y sí, concurren a reuniones convocadas para “luchar” por cosas de la región como que se venda mal la ESSA, pavimentar la carretera a Málaga (así siga sin pavimentar), dotar de acueducto a El
Socorro (que continúa sin agua) y son tutores de alcaldes que avergüenzan.
¿Cómo sobrevivirán con los sueldos que devengan si con ellos no alcanzan a recuperar las altísimas sumas de dinero invertidas en sus campañas electorales?









